Con 29 iniciativas presentadas en la LXVI Legislatura, el diputado César Israel Damián Retes ha centrado su agenda en movilidad, desarrollo urbano, digitalización gubernamental, seguridad y atención a problemáticas fronterizas, impulsando además una propuesta de Ley General para la Atención y Protección de las Personas Migrantes.
Por: Alonso Valenzuela
El diputado César Israel Damián Retes habla de política como alguien que todavía se detiene a preguntarse para qué sirve el poder antes de pensar en conservarlo.
En sus tópicos puede pasar de Abraham Lincoln a Winston Churchill, de los libros a la corrupción y de ahí al desgaste de una ciudad donde miles de personas pierden hasta cuatro horas diarias atrapadas en el tráfico solamente para poder llegar a trabajar, dentro de una frontera donde la prisa terminó convirtiéndose en forma de vida.
Lejos del discurso rígido que suele acompañar a muchos cuadros políticos, panista perteneciente a la LXVI Legislatura, insiste en temas como la movilidad, el crecimiento desordenado y el cansancio acumulado de una Tijuana que desde hace años parece vivir tratando de alcanzarse a sí misma mientras se expande entre desarrollos verticales, congestionamientos y jornadas cada vez más largas para quienes cruzan la ciudad de punta a punta todos los días.
“Cuando decidí entrar a la política formal, me cuestioné para qué quería hacerlo. Incluso dentro del PAN lo he dicho: ¿para qué queremos ganar en 2027? Si no sabemos eso, no debemos llegar. Eso es lo que le ha pasado a muchos partidos políticos; pierden el rumbo porque convierten el poder en el objetivo y no en la herramienta”, afirma durante la entrevista con CAMPESTRE.
Una ciudad hecha de llegadas
Nació en Sinaloa y llegó a Tijuana desde los cuatro años, por lo que, habla de esta ciudad con la familiaridad emocional de quien creció viendo cómo esta frontera absorbía acentos, culturas y generaciones enteras de personas que llegaron buscando empezar de nuevo.
Aquí estudió desde el kínder hasta el bachillerato; después vino la licenciatura en Ciudad de México, un posgrado, estancias en España y, finalmente, el regreso.
“Tijuana es mi tierra. Parafraseando a Chavela Vargas, los tijuanenses nacemos donde se nos pega la gana”.
Cuando habla del éxito, evita la narrativa empresarial de acumulación o prestigio personal. “Una persona exitosa es alguien que le regresa algo a la tierra que lo vio crecer. Esta ciudad se ha nutrido de lo que miles de familias han aportado durante años. Yo quiero ser una de esas personas que den algo de sí mismos para que quienes no tuvieron oportunidades puedan salir adelante y sacar a sus familias adelante también”.
En distintos momentos aparecen palabras como comunidad, ciudadanía y responsabilidad compartida, conceptos que relaciona con una ciudad construida por generaciones de familias que llegaron buscando empezar de nuevo.
Lincoln, Churchill y el problema de fondo
Es común que haya políticos que mencionan libros para decorar conversaciones. En este caso, las referencias aparecen demasiado conectadas con su visión pública como para pensar que son improvisadas.
Habla de Leadership in Turbulent Times, de Doris Kearns Goodwin, particularmente por el análisis que hace sobre Abraham Lincoln y Winston Churchill enfrentando momentos críticos de la historia.
“Creo que hoy sí vivimos una crisis de liderazgo. El libro explica cómo ciertos líderes lograron poner por encima de sus intereses personales lo verdaderamente importante. Y eso hace mucha falta”.
Después aparece Team of Rivals, donde Lincoln integró a sus adversarios políticos dentro de su gabinete. La referencia funciona también como una crítica a la polarización política contemporánea.
“No tenemos que creer en el político, tenemos que creer en nosotros como sociedad. Se ha generado un falso divorcio entre ciudadanos y políticos, cuando lo que necesitamos es reconciliarnos. La ciudadanía se ejerce todos los días, involucrándonos en la toma de decisiones, no solamente cuando votamos”.
La ciudad que ya no aguanta improvisaciones
Octavio Paz escribió que “la arquitectura es el testigo menos sobornable de la historia”, siendo una idea que encuentra eco en una ciudad marcada por años de crecimiento acelerado, rezagos urbanos y decisiones tomadas para resolver lo inmediato.
Por ello, cuando la conversación aterriza en su agenda legislativa, el tono se vuelve más frontal.
Ahí ya no sólo habla el amigo, el lector, el profesionista, sino el diputado que diariamente escucha reclamos sobre inseguridad, tráfico, corrupción y servicios públicos.
Su agenda -detalla- gira alrededor de cuatro ejes: seguridad, movilidad, tecnología gubernamental y combate a la extorsión.
“Hoy una persona puede tardar hasta cuatro horas diarias trasladándose para trabajar y gastar más de 60 pesos solamente en un trayecto. Hay familias completas viviendo agotadas. Un segundo piso no resuelve eso; basta ver lo que ocurrió en Ciudad de México”.
“Tenemos que pensar seriamente cuál es la ciudad que queremos dejarle a quienes vienen detrás. Porque hoy pareciera que seguimos creciendo sin discutir hacia dónde vamos. Y eso termina afectando la seguridad, la movilidad, el tiempo que las familias pasan juntas y hasta la calidad de vida más básica”.
También resulta particularmente duro cuando habla de corrupción y discrecionalidad gubernamental.
“He denunciado casos donde se condicionan permisos y trámites. Por eso insisto tanto en digitalizar servicios públicos. Mientras menos filas, menos intermediarios y menos discrecionalidad existan, menos espacios habrá para la corrupción”.
Asimismo, mantiene posturas firmes sobre temas nacionales como la Reforma Judicial, la desaparición de organismos autónomos o la militarización.
“Respeto profundamente a las Fuerzas Armadas, pero no están para realizar tareas civiles. Cada institución debe cumplir la función para la que fue creada”.
A su manera
Cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordado al diputado Damián Retes, éste no habla de leyes, cargos ni elecciones.
“Por mi familia. Como alguien que estuvo para los demás. Soy un privilegiado; tuve oportunidades que mucha gente no tiene y siento la responsabilidad de regresar algo de eso”.
La respuesta termina conectando con la canción que elegiría como soundtrack de su vida: “A mi manera”, en la voz de Vicente Fernández.
“He hecho las cosas a mi manera, incluso dentro de la política, tratando de romper ciertos moldes y enfocándose más en resolver”.
Quizá ahí está la parte más interesante de César Damián Retes, como un joven que no intenta construir la figura del político perfecto ni del gran ideólogo de época. Más bien parece alguien obsesionado con una pregunta sencilla, aunque cada vez menos frecuente dentro de la vida pública mexicana: ¿para qué sirve realmente llegar al poder?
















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