La transformación silenciosa del ecosistema filantrópico estadounidense acaba de dar un salto relevante. Open Philanthropy —la organización fundada por Dustin Moskovitz, cofundador de Facebook, y su esposa, Cari Tuna— adopta un nuevo nombre y una nueva estrategia.
Ahora se presenta como Coefficient Giving, una plataforma diseñada explícitamente para atraer a otros grandes donantes y multiplicar el alcance de las causas de alto impacto.
Cuando la pareja comenzó a planear cómo destinar la mayor parte de su fortuna —hoy estimada en cerca de 20 mil millones de dólares— decidió alejarse de la filantropía basada en preferencias personales. En su lugar, optaron por el enfoque del altruismo eficaz, buscando financiar iniciativas con evidencia sólida de impacto por cada dólar invertido. Bajo ese principio apoyaron desde programas contra la malaria hasta proyectos de seguridad en inteligencia artificial. Sin embargo, el modelo seguía dependiendo en gran medida de sus propias aportaciones, algo que nunca formó parte de la visión inicial.
Hoy, Coefficient Giving busca corregir ese rumbo: su misión es convertirse en una plataforma multi-donante que canalice capital hacia causas con retornos sociales documentados. Ese giro ya está generando resultados.

Un nuevo centro de gravedad para la élite filantrópica
El impulso a la colaboración ha atraído a nombres de alto perfil. En el último año, más de 200 millones de dólares en compromisos provinieron de otros financiadores, duplicando la cifra del periodo anterior. Entre los nuevos participantes se encuentran Patrick Collison, cofundador de Stripe; Lucy Southworth, esposa de Larry Page y Bill Gates, fundador de Microsoft
Estas alianzas permitieron crear dos fondos temáticos superiores a los 100 millones de dólares cada uno: el Fondo de Acción contra la Exposición al Plomo (LEAF) y el Fondo para la Abundancia y el Crecimiento. LEAF ha distribuido hasta ahora 40 millones de dólares, incluida una aportación de 17 millones a Pure Earth para rastrear fuentes de contaminación por plomo en India y otros países.
El fenómeno encaja en una tendencia creciente: los multimillonarios ya no financian de forma aislada. Cada vez más, buscan estructuras profesionales que identifiquen proyectos de impacto global, más allá del círculo tradicional de universidades y hospitales. Plataformas como Lever for Change, Iconiq Impact o las iniciativas conjuntas impulsadas por Sergey Brin, David Baszucki y Kent Dauten reflejan el mismo espíritu: unir capital para ampliar el alcance.
Alexander Berger, director ejecutivo de Coefficient Giving, señala similitudes con organizaciones como Blue Meridian, que conceptualiza sus donaciones como “inversiones” distribuidas a través de fondos con objetivos específicos. Gates, Brin y MacKenzie Scott han participado en ese modelo.
La diferencia, dice Berger, es el enfoque global: Coefficient Giving busca mirar más allá del servicio directo y priorizar áreas como política pública, investigación científica y defensa institucional, bajo la premisa de que el retorno social puede ser mayor cuando se intervienen las causas estructurales.
Para Tuna y Moskovitz, incorporar a más donantes no significa retraerse. Al contrario: planean aumentar su ritmo de donación hasta alcanzar un punto en el que entreguen más capital del que generan. La expectativa es clara: reducir el impacto de enfermedades como la malaria, mejorar el acceso al agua potable, disminuir la exposición global al plomo y fortalecer los esfuerzos para la seguridad de la inteligencia artificial. Solo en lo que va del año, Coefficient Giving ha canalizado más de 100 millones de dólares a iniciativas relacionadas con IA segura.
Un nuevo nombre para una ambición más amplia
El cambio de marca resume la intención. “Co” refiere a la naturaleza colaborativa del proyecto. “Efficient”, a su enfoque en rentabilidad social. Y “coefficient”, al concepto matemático que multiplica el valor de aquello con lo que se combina: una metáfora precisa para su visión de filantropía escalable.
Hasta ahora, la mayor parte del financiamiento provenía de Good Ventures, la fundación privada de Tuna y Moskovitz que administra cerca de 10 mil millones de dólares. Eso generó la percepción de que Open Philanthropy era un proyecto exclusivo de la pareja. Con Coefficient Giving, la apuesta es distinta: construir una infraestructura lista para el “siguiente grupo” de grandes donantes.
“Queremos ser más accesibles para el mundo empresarial”, afirma Berger. La nueva identidad, dice, es la culminación de la idea original: una plataforma altamente profesionalizada que maximice el impacto de cada dólar y funcione como puente hacia causas de escala global.

















Comments