Alphabet, la empresa matriz de Google, se acercó este lunes a una valoración de 4 billones de dólares, consolidándose como una de las compañías más valiosas del mundo gracias al impulso que la inteligencia artificial ha generado en sus resultados financieros.
Con un repunte de más del 5% en su cotización, las acciones alcanzaron un máximo histórico de 315.9 dólares, elevando su capitalización bursátil a 3.82 billones de dólares.
El desempeño de Alphabet ha sido especialmente notable en 2025. En lo que va del año, sus acciones han subido cerca de 70%, un avance que supera ampliamente el de otros gigantes del sector tecnológico como Microsoft y Amazon.

De registrarse un nuevo incremento, la compañía se convertiría en la cuarta en ingresar al exclusivo grupo de corporaciones que han alcanzado la marca de los 4 billones, junto con Nvidia, Apple y Microsoft, aunque sólo las dos primeras conservan esa posición actualmente.
Un cambio de percepción en torno a la IA
El ascenso de Alphabet representa un giro significativo respecto a las dudas que surgieron en 2022, cuando el lanzamiento de ChatGPT llevó a algunos inversionistas a cuestionar si Google había perdido terreno en materia de inteligencia artificial, pese a haber desarrollado buena parte de la tecnología base de esta industria.
En 2025, ese escenario se transformó. La compañía logró reimpulsar su división de nube, que se convirtió en una pieza central de su crecimiento. Además, atrajo a nuevos inversionistas institucionales, entre ellos Berkshire Hathaway, y recibió evaluaciones favorables por el lanzamiento de Gemini 3, su modelo de IA más reciente.
A pesar del optimismo que rodea el ascenso bursátil de Alphabet, algunos líderes empresariales advierten del riesgo de una sobrevaloración en el sector tecnológico. El rápido incremento en los precios de las acciones, señalan, podría estar desconectándose de los fundamentos financieros de varias compañías, evocando el recuerdo del auge y posterior desplome de las puntocom en la década de 1990.
La preocupación se alimenta también de acuerdos circulares que involucran a empresas clave del ecosistema de IA, como OpenAI y Nvidia, lo que ha generado debate sobre la sostenibilidad de las actuales valoraciones.
Aun con estos riesgos, analistas coinciden en que Alphabet mantiene una posición estratégica en la competencia por el dominio de la IA. La empresa cuenta con un flujo de caja robusto, desarrolla sus propios chips —una alternativa clave frente a los costosos procesadores de Nvidia— y continúa capitalizando su vasto negocio de búsquedas, que ya incorpora funciones avanzadas de inteligencia artificial.
















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