Tijuana

Elegancia, tradición y altruismo: el desayuno de catrinas de Fundación Emma

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Esta mañana, damas de la sociedad tijuanense se dieron cita en un encuentro donde la elegancia, la tradición, la historia y, sobre todo, el altruismo fueron protagonistas. El desayuno de catrinas de Fundación Emma convirtió una celebración inspirada en el Día de Muertos en una oportunidad para continuar una labor que tiene como propósito mejorar la vida de los niños de Tijuana.

La cita tuvo lugar en Emma’s French Bistro, ubicado en el emblemático Grand Hotel Tijuana, un espacio que lleva el nombre de la señora Emma de Bustamante, cuyo legado de generosidad continúa vivo a través de las acciones de la fundación.

Colaboradoras e invitadas llegaron ataviadas con elegantes interpretaciones de la catrina mexicana. Sombreros ornamentados, encajes, joyería y detalles llenos de color dieron vida a una estampa en la que la tradición se encontró con el estilo y la sofisticación. Cada atuendo aportó personalidad a una mañana que celebró las raíces culturales de México sin perder de vista el propósito solidario que reunió a las asistentes.

A su llegada, las invitadas fueron recibidas por Verónica Corona, directora de Fundación Emma, quien compartió el objetivo de la convocatoria y la importancia de continuar sumando voluntades para atender las necesidades de la niñez.

Estamos aquí en atención a Emma, la Catrina. El día de hoy recabamos fondos para el baño de los niños de la Escuela Jicotenca”, expresó.

La directora también destacó la importancia de que cada aportación se traduzca en acciones concretas. Entre los proyectos que impulsa la fundación se encuentra, además, el apoyo al área neonatal del Hospital General, una labor que busca contribuir al bienestar de los más pequeños en momentos particularmente importantes para sus familias.

Corona agradeció a todas las personas que han confiado en Fundación Emma y que, con sus aportaciones, han hecho posible continuar apoyando a distintos sectores de la niñez tijuanense.

Un legado que se transmite de generación en generación

Entre las asistentes estuvieron integrantes de la familia Bustamante, quienes mantienen vivo el espíritu altruista de Emma de Bustamante. Su hija y su nieta compartieron la importancia de dar continuidad a una labor que nació con la intención de apoyar la educación y que, con el paso del tiempo, ha ampliado su mirada hacia las necesidades de otras comunidades escolares.

Carolina Bustamante de García recordó con cariño a su abuela, a quien llama “mi nina”, y explicó cómo aquella iniciativa familiar ha evolucionado para responder a las necesidades que encuentran en las escuelas de Tijuana.

Todo esto lo empezó mi abuelita con una escuela, pero en tiempos de pandemia nos dimos cuenta de que había más escuelas necesitadas en el municipio y ahora nos tomamos la tarea de ir de escuela en escuela a ver qué se necesita”, compartió.

En sus palabras también estuvo presente uno de los valores que, desde su perspectiva, definieron a Emma de Bustamante: la unión familiar y la importancia de ayudar al prójimo.

Como dice mi papá, esos niños son la nueva Tijuana. Para mi abuelita, tener unión familiar era muy importante y siempre nos inculcó ayudar al prójimo”, expresó Carolina.

Sus palabras recordaron que el legado de una persona no permanece únicamente en los recuerdos, sino también en las acciones de quienes deciden continuar su obra. En este caso, el compromiso familiar se convierte en una forma de acompañar a los niños y contribuir a que cuenten con mejores condiciones en sus espacios educativos.

Una mañana para celebrar y compartir

El desayuno reunió sabores de la cocina mexicana con momentos de convivencia que dieron a la mañana un carácter especial. La música también tuvo un lugar protagonista gracias a la participación de una soprano local, cuya interpretación de La Llorona, una de las canciones más emblemáticas de la tradición mexicana, aportó un matiz emotivo al encuentro.

Entre el brunch, las mimosas, las sonrisas y una rifa que sorprendió a más de una asistente, el salón de Emma’s French Bistro se llenó de un ambiente de amistad y complicidad. La celebración transcurrió entre conversaciones, fotografías y el gusto de compartir una mañana en la que la elegancia tuvo un propósito que iba más allá de lo social.

Antes de concluir el encuentro, Alfonso Bustamante Anchondo, propietario del Grand Hotel Tijuana, sorprendió a las asistentes con su visita junto con su entrañable amigo el cantante y empresario Tijuanense Eduardo ” Gualo” Silva. Las catrinas aprovecharon la ocasión para tomarse una fotografía del recuerdo, cerrando una mañana en la que la tradición, la historia familiar y la solidaridad se encontraron alrededor de una misma causa.

Más allá de los atuendos, la música y los detalles de la celebración, el desayuno de Fundación Emma dejó presente el valor de una iniciativa que busca convertir la generosidad en acciones concretas. Porque detrás de cada aportación existe la posibilidad de mejorar un espacio, atender una necesidad y ofrecer a los niños de Tijuana mejores condiciones para crecer.

Y quizá ahí reside el sentido más profundo de esta reunión: honrar una tradición que recuerda a quienes ya no están, manteniendo vivo su legado a través de quienes continúan haciendo el bien.

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