El cambio climático ya está modificando las condiciones de producción vitivinícola y, ante este escenario, el enólogo Camillo Magoni plantea que el Valle de Guadalupe puede convertirse en un auténtico laboratorio mundial del vino.
“Las condiciones que tenemos hoy aquí son las que están proyectando en otras regiones. Deberíamos de convertirnos en un laboratorio de prueba a nivel casi mundial”

La propuesta, difundida por el Foro Mar de Cortés durante agosto de 2026, parte de años de experimentación en la región con más de un centenar de variedades de vid, buscando identificar aquellas con mayor capacidad de adaptación a las nuevas condiciones climáticas.

Uno de los puntos centrales de su visión es distinguir entre la producción vitícola y el crecimiento del enoturismo. Para Magoni, la actividad turística no debería desplazar el objetivo principal de conservar la tierra, la planta y la capacidad productiva de la región.
El reto adquiere mayor dimensión frente a datos compartidos en el ecosistema del Foro Mar de Cortés, que señalan una caída del 40% en la producción de uva y la experimentación con 121 variedades como parte de la búsqueda de alternativas para el futuro de la viticultura regional.
















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