Después de que Brasil, el hermano mayor de la familia de países de América Latina, fue el ejemplo a seguir durante años y el preferido por los inversionistas, gracias al enfoque reformista de Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula Da Silva, hoy el país es visto con desencanto debido a su mal manejo macroeconómico y de deuda, así como por sus escándalos de corrupción, por lo cual ahora los mercados tienden a preferir a México, que tiene mejores indicadores que el gigante latinoamericano y un futuro más halagüeño por el hecho de estar más ligado a Estados Unidos.
Los economistas Gabriel Casillas, de Grupo Financiero Banorte; Marco Oviedo, de Barclays; Guillermo Aboum-rad, director de Estrategias de Mercado de Finamex Casa de Bolsa, y Olaf Sandoval Rodríguez, analista senior de economía de GBM, explicaron a Excélsior que comparado con Brasil, el país tiene mejores métricas.
Esto, porque la economía mexicana crecerá este año 2.1 por ciento y la de Brasil caerá entre 1.5 y dos por ciento; en tanto, la inflación del país sudamericano se ubicó en julio en 9.56 por ciento, la más alta en 12 años, mientras que en México se logró la más baja en 45 años, en 2.74 por ciento.
Pero no sólo eso, ya que el peso se ha depreciado cerca de 12 por ciento en el último año y el real aproximadamente 25 por ciento en un año, en tanto que la tasa de interés de referencia en Brasil (Selic) acaba de subir a 14.25 por ciento y en el país se mantiene en un mínimo histórico de tres por ciento, aunado a que tiene un déficit en cuenta corriente de la mitad de lo que tiene la nación gobernada por Dilma Rousseff.
Gabriel Casillas, director general de Análisis Económico de Banorte, explicó que con respecto al manejo de deuda, el vencimiento promedio en Brasil es de cerca de tres años y en México, de unos ocho años, por lo que en el caso del país, el perfil de pagos está mejor manejado.
En el tema monetario, los economistas destacaron que Brasil no tiene un banco central autónomo, ni de iure ni de facto, ya que el presidente de este organismo le reportaba al ministro de Hacienda hasta hace pocos años y ahora lo hace al Presidente o Presidenta en turno.
La debacle
Aboumrad y Oviedo explicaron que la debacle de Brasil se explica por factores económicos y políticos.
Brasil dependía en buena manera del precio de materias primas para apuntalar crecimiento y en el momento en que se termina el ciclo alto de los precios de materias primas se desacelera el impulso que tenía. Pero en el momento de altos precios, las familias y el sector público se sobreendeudaron. En el caso de las familias se comprometió hasta un tercio de su ingreso.















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