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Cecilia Fallabrino… la fuerza que transforma ideas en ecosistemas digitales

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Desde su visión inquieta y disciplinada, la CEO de Grupo UPAX ha construido un modelo empresarial donde equipos, tecnología y creatividad conviven para generar valor sostenido. Su liderazgo, formado en el esfuerzo y la curiosidad, sostiene una organización que crece como organismo vivo, impulsada por convicción, responsabilidad y una resiliencia que no se detiene.

Cecilia Fallabrino representa hoy una de las formas más audaces de entender el liderazgo empresarial. 

No es sólo la CEO de Grupo UPAX —la house of brands que reúne marketing, investigación, creatividad, medios y tecnología bajo un mismo techo— sino también el arquetipo perfecto de convicción, en un entorno donde las ideas se extienden como raíces invisibles, nutriendo realidades concretas. 

Gracias a su metodología innovadora con datos, tecnología y un gran equipo, han entregado resultados a marcas de renombre como Volaris, Banco Azteca, Elektra, L’Oréal, Liverpool, GSK, entre muchas otras. 

Argentina de nacimiento, llegó a México en 2009 con la mirada despierta y la certeza de que los sueños no necesitan esperar: se construyen con disciplina y se defienden con persistencia. 

Sí, es una fecha que hoy parece cercana, pero que en su historia marca un inicio radical, cruzando fronteras, dejando su país, comodidades y apostando todo por una intuición. 

Lo hizo sin red de seguridad, sin garantías, sin familiares cercanos; llegó con maleta, carácter y un objetivo claro: “yo quiero vivir de lo que amo”. 

Esa niña —“una Ceci curiosa, absolutamente curiosa”— se convirtió en una mujer que despertaba antes del amanecer con el deseo de transformar, y se dormía con la satisfacción de saber que había dado un paso más hacia algo significativo. 

Nunca fue espectadora, así que si algo le generaba intriga, o no lo entendía, lo estudiaba. Si no existía, lo hacía. Su entusiasmo permea como ritmo constante.

Hoy, el grupo cuenta con más de 900 especialistas, con ocho unidades de negocio consolidadas, y ha atendido a más de 360 clientes en al menos 68 industrias diferentes. 

Pero lo que verdaderamente distingue su liderazgo no es únicamente la expansión, sino la forma en que convirtió disciplinas diversas —data, tecnología, creatividad— en un sólo cuerpo armónico,  respirando innovación.

Para Ceci, como le gusta que le llamen, una empresa no es una maquinaria fría de procesos, es un jardín de talentos, ideas que florecen con cuidado, con valores y con humanidad. 

Recuerda que en los primeros años, ella misma hacía de todo: prospectaba, vendía, producía, entregaba. “Me acuerdo que manejaba yo los equipos, yo armaba los paquetes de producción, yo corría al aeropuerto a entregar materiales”. 

Al mirar atrás, se reconoce, al saber que no se rindió, no se cansó, aunque el camino haya sido sinuoso. 

Por ello, su punto de inflexión fue un “sí” pronunciado con convicción, siendo la chispa que bastó para desafiar todos los “no” anteriores.

LA DISCIPLINA COMO IMPULSO CREATIVO

En su encuentro con CAMPESTRE se traza no sólo lo que es ahora —una líder influyente, una empresaria de visión, una mujer que sostiene sobre sus hombros una empresa, una comunidad de familias, proyectos y valores— sino la fuerza para construir hoy lo que muchos solo sueñan para mañana. 

Mientras hay líderes que construyen empresas, y hay quienes construyen ecosistemas, Cecilia pertenece a esta segunda especie, la que entiende que el valor surge de entrelazar mentes, datos, creatividad y tecnología para producir algo mayor que la suma de sus partes.

Durante su plática, nos comparte que UPAX no nació de un manual de negocios, sino de un acto íntimo de visión y de  la convicción de que todo podía diseñarse de otra manera. 

Como resultado, lo primero que impresiona en Ceci es su claridad de acción, hablando de los sueños como si fueran ladrillos.

“Siempre digo que los sueños se trabajan, se construyen y se ponen en acción”.

LA CURIOSIDAD

La historia inicia mucho antes de la sala de consejo, los proyectos 360° y los equipos. 

Cecilia fue —y sigue siendo— una mujer curiosa, al punto de levantarse temprano para entender el mundo y acostarse tarde para imaginarlo mejor. 

“Yo quería probarlo todo: danza, deporte, idiomas, arte. Fui criada con mucho amor y con mucha expectativa. Y me lo creí que podía”. 

Cuando se le pregunta qué la sorprende al mirar atrás, la respuesta es contundente: “Sorprende que no me cansé”. 

Y es que muchos desisten al primer obstáculo. Otros al décimo. Ella se levantó una y otra vez, escuchó miles de veces “no” y aun así siguió. 

“Yo iba a tocar puertas y me cerraban. Iba al siguiente edificio y me cerraban también. Pero uno se abre. Siempre hay uno que se abre”.

Sin embargo, hay momentos que definen una vida. Para ella fue un sí. Después de miles de negaciones, llegó uno sólo. Bastó para que el camino se abriera. 

“Basta una vez que te digan ‘sí’ para que se te abran los caminos”. Ese sí no fue azar. Llegó después de insistencia, formación, escucha, confianza. Un sí basta. Pero ese sí exige preparación, carácter y voluntad. Lo tuvo, lo tomó…y no lo soltó. 

En la entrevista lo resume de forma simple: “Nunca se trató de ganar, se trató de seguir. Yo seguí”. 

Cuando se le pregunta qué la sostiene cuando todo se vuelve difícil, responde sin titubeos: la responsabilidad. 

LA IMPORTANCIA DE RODEARSE DE TALENTO Y LA ESCALA

UPAX podría presentarse como empresa de datos, medios, creatividad, producción audiovisual, marketing y tecnología. 

Pero su estructura profunda no está hecha de departamentos, sino de valores como la disciplina, transformación, ejecución, bondad y lealtad. 

Son palabras que cualquiera puede pronunciar, pero en su voz no suenan a discurso. En ese andar, ella no habla simplemente de cultura organizacional, sino que la vive. 

Hoy figura entre las firmas más relevantes de investigación, marketing y tecnología en México. 

Su unidad de Research ha sido reconocida internacionalmente, siendo incluida en el top tres de agencias de investigación de mercados del país. 

Esto habla de la confianza depositada por grandes jugadores del mercado —y de su capacidad para gestionar proyectos complejos, grandes volúmenes de datos y necesidades diversas.

“Las cosas salen bien cuando eliges al equipo correcto”, detalla, resaltando que un líder no tiene todas las respuestas, ni debe tenerlas. Lo que debe tener es gente correcta en los lugares correctos. 

Por ello, Ceci se dedicó a conocer sus talentos, y también sus límites. No para esconderlos, sino para complementarlos. 

“Me ocupé muchos años de saber qué talentos tengo y cuáles no, para rodearme de gente que complementara mi oferta de valor”. Y es que en su mundo, no existe el mito del héroe individual, existe el héroe colectivo. “Yo no podría sola. Nunca pude sola. Lo mío siempre fue con equipo”.

La curiosidad es combustible, dice. Porque en tiempos donde muchos buscan zona de confort, ella busca zona de evolución. Por eso, cuando algo está funcionando demasiado tiempo igual, ella lo cuestiona: “Me da miedo la comodidad, porque ahí se muere la creatividad”.

LA VOLUNTAD DE LEVANTARSE SIEMPRE

Cuando describe el liderazgo como escalar una montaña, no lo hace para hablar de alturas, sino de oxígeno. 

El aire se termina, el cuerpo duele, pero sigues. “El líder no es el que mejor se la pasa. Es el que más se exige”. No hay épica por espectáculo. Hay épica por esfuerzo.

¿Qué queda de una vida cuando el viento pasa? ¿Qué permanece cuando todos los “no” se han dicho, cuando el cansancio aparece, cuando el vértigo amenaza? Queda la convicción. 

Ella quiere ser recordada así: “Una mujer que nunca se va a rendir”. No hay pretensión en esa frase, simplemente hay una promesa. 

Hay algo profundamente humano —y profundamente empresarial— en esa noción y es la capacidad de levantarse una y otra vez, de crear después del caos, de innovar después del fracaso, de conectarse después de la soledad. 

Cecilia Fallabrino  lidera desde la emoción, desde la disciplina, desde la bondad, desde el instinto creativo de quien cree en las ideas, pero aún más en la gente que las convierte en realidad. 

“Si tú eres bueno, si tú trabajas, si tú no te rindes, te va a ir bien. Siempre”. Hay quienes ven en la empresa una máquina. Ella ve un corazón. Hay quienes ven en el liderazgo una silla. Ella ve una montaña. Hay quienes ven en el “no” un final. Ella ve un prólogo. 

Basta con que el mundo diga una vez “sí” para que todo se abra. 

Y cuando eso ocurre, uno comprende: los sueños no son espejismos. Son rutas que se caminan, se suben, se conquistan. 

Y en la cima —aunque el aire sea escaso— hay una mujer que sonríe. No porque el camino haya sido fácil, sino porque nunca se detuvo. 

Ese es su legado, una invitación a seguir, a no cansarse, a levantarse siempre y a construir lo que todavía no existe.

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