Este septiembre los mexicanos debemos preguntarnos que versión de orgullo nacional queremos festejar en la celebración del nacimiento de nuestra nación. ¿Las opciones? El patrioterismo o el patriotismo.
Gustavo Morales, director editorial de BCTneus
Por un lado está el patrioterismo de personajes como Lily Téllez, la senadora que dice amar a este país, siempre y cuando el país se parezca a la versión de fantasía que se ha construido en su cabeza, uno que se parece más a la aldea de Coco en los parques temáticos de Disney que en la vida real, un México sanitizado, dócil y dispuesto a hacer lo que la senadora quiere.
El patrioterismo no tiene empacho en decir que una intervención extranjera en territorio mexicano sería una gran idea, que aquellos grupos de la sociedad que no se adhieren a los ideales estéticos y mentales del sectarismo más rancio deben ser restringidos e incluso escondidos del público general, el patriotero quiere “cambiar a México” pero está muy enojado con que México haya cambiado.
Por el otro lado está el patriotismo, ese que se encuentra bien representado por la presidenta Claudia Sheinbaum
El patriotismo celebra la diversidad de México y entiende que esas diferencias, aunque en ocasiones nos hacen entrar en conflicto, también nos hacen más fuertes, el patriotismo no tiene miedo en abrirle los brazos a los necesitas porque sabe que este país se fundo en el espíritu de darle mejores oportunidades a todo aquel que llegue al país huyendo de la inequidad o la violencia.
El patriotismo estará este 15 de septiembre celebrando que por primera vez en la historia de México, una mujer dará el grito de independencia, que como país hemos avanzado tanto que incluso aquellos que murieron por la causa llamada México estarían sorprendidos con los avances que hemos hecho como sociedad, aún cuando los patrioteros no lo entiendan.
Los patriotas de verdad entienden que en tiempos de incertidumbre como los que vivimos a nivel mundial actualmente, no basta con decirse patriota, es necesario actuar en consecuencia, poner el ejemplo y actuar, aunque sea en su comunidad, porque ninguna acción que se toma para mejorar la comunidad, respetando a la misma, es insignificante.
Este 15 de septiembre yo estaré celebrando, como muchos otros patriotas, que México va en un camino propio, elegido por los mexicanos, sin necesidad de intervención alguna y estoy seguro de que somos millones más los patriotas que los patrioteros.

















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