La competencia por mantener el cine y la televisión en Estados Unidos podría sumar una nueva herramienta. El presidente Donald Trump respaldó la creación de un incentivo fiscal federal para producciones audiovisuales y pidió al Congreso trabajar en una propuesta bipartidista que permita recuperar proyectos y empleos que durante los últimos años se han trasladado a otros mercados.
El anuncio representa un cambio de dirección frente a otras medidas planteadas anteriormente por el mandatario, quien había amenazado con imponer aranceles a películas producidas fuera del país. Esta vez, la apuesta estaría en reducir los costos de filmar dentro de Estados Unidos mediante beneficios fiscales que puedan complementar los incentivos que ya ofrecen distintos estados.
Trump no estableció públicamente un porcentaje definitivo para el eventual crédito. Sin embargo, representantes de la industria han impulsado propuestas cercanas al 20% sobre determinados gastos laborales de producciones realizadas en territorio estadounidense. Estudios, sindicatos y organizaciones como la Motion Picture Association han presionado durante meses por un esquema nacional que permita competir con países como Canadá, Reino Unido y Australia.
El planteamiento ha encontrado un punto poco habitual de coincidencia política. Legisladores demócratas de California, entre ellos el senador Adam Schiff y la representante Laura Friedman, también han respaldado la creación de un incentivo federal, mientras representantes de la industria continúan reuniéndose con integrantes de ambos partidos para desarrollar una propuesta legislativa.
Para California, el tema llega en un momento particularmente importante. El estado amplió recientemente su propio programa de incentivos para cine y televisión de 330 a 750 millones de dólares anuales, recursos destinados a mantener producciones existentes y atraer nuevos proyectos hasta 2030.
Los primeros resultados muestran movimiento: durante el primer año del programa ampliado se aprobaron 170 proyectos que, de acuerdo con la California Film Commission, podrían generar alrededor de 6 mil 600 millones de dólares en actividad económica y cerca de 35 mil empleos para actores y equipos de producción.

Sin embargo, Hollywood todavía enfrenta dificultades. FilmLA registró 4 mil 711 días de filmación en locaciones de Los Ángeles durante el segundo trimestre de 2026, una caída de 12.7% frente al mismo periodo del año anterior, reflejo de una competencia que ya no ocurre únicamente entre ciudades estadounidenses, sino frente a centros de producción alrededor del mundo.
Un incentivo federal cambiaría esa ecuación porque podría sumarse a los apoyos estatales. Para una producción, filmar en California significaría entonces acceder tanto al programa local como a un beneficio nacional, reduciendo la brecha frente a países que han convertido sus créditos fiscales en herramientas para atraer estudios, empleos, renta de instalaciones y gasto en servicios.
Por ahora, el respaldo presidencial no significa que el incentivo ya exista: el Congreso todavía tendría que definir su estructura, porcentaje, requisitos y costo fiscal antes de aprobarlo.
La discusión, sin embargo, coloca nuevamente a Hollywood en el centro de una carrera económica que ocurre detrás de las cámaras. Recuperar producciones ya no depende únicamente de estudios, talento o infraestructura; también de qué territorio logra ofrecer las condiciones más competitivas para que una película decida dónde encender sus cámaras.
















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