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US Open 2026: cinco marcas que convierten el tenis en lifestyle

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El US Open ya no se disputa únicamente dentro de las canchas de Flushing Meadows. Durante varias semanas, Nueva York se convierte también en escenario para colecciones especiales, pop-ups, gastronomía y experiencias creadas por algunas de las marcas más reconocidas del mundo.

La dimensión comercial ayuda a entenderlo. Durante la edición 2025, las marcas vinculadas con el torneo generaron 809 millones de dólares en Media Impact Value, un crecimiento de 51% respecto al año anterior, según datos de Launchmetrics publicados por FashionUnited.

Para 2026, cinco nombres muestran distintas maneras de aprovechar el US Open más allá de colocar un logotipo junto a la cancha.

Ralph Lauren: vestir al US Open

Ralph Lauren mantiene una de las relaciones más reconocibles del torneo. La firma es socio del US Open desde 2005 y continuará como proveedor oficial de uniformes hasta 2032, después de renovar su alianza por seis años.

En esta edición viste a alrededor de 800 integrantes del personal, entre ellos 300 recogepelotas y 215 oficiales de cancha. A esto se suma una colección especial inspirada en el torneo y experiencias como Create Your Own, que permite personalizar prendas tanto dentro del complejo como en línea.

La estrategia convierte al uniforme en parte de la identidad visual del evento y permite que el estilo que aparece en las pistas después pueda trasladarse directamente al guardarropa de los aficionados.

Lacoste: llevar el tenis hasta The Plaza

Lacoste decidió salir de Flushing Meadows y apropiarse temporalmente de uno de los escenarios más reconocibles de Manhattan: The Plaza Hotel.

Como Campestre ya contó anteriormente, la firma francesa transformó la entrada de Fifth Avenue con su característico verde e instaló Le Café Lacoste, un afternoon tea temático y una pop-up con prendas y accesorios relacionados con el tenis.

La propuesta muestra cómo una marca puede extender la conversación del US Open hacia hospitalidad, gastronomía y moda, convirtiendo un hotel emblemático de Nueva York en parte de la experiencia del torneo.

Tiffany & Co.: cuando el trofeo se convierte en objeto de diseño

Hay una presencia de Tiffany & Co. que inevitablemente termina levantada sobre la pista central: los trofeos.

La casa joyera lleva cerca de cuatro décadas elaborando los reconocimientos del US Open, incluidos los trofeos de individuales, dobles y dobles mixtos. Las piezas de campeón individual alcanzan 18 pulgadas de altura, pesan alrededor de nueve libras y requieren meses de trabajo artesanal.

En 2026, Tiffany complementa esa relación con una pop-up en Flushing Meadows, abierta del 23 de agosto al 13 de septiembre, donde los visitantes pueden observar de cerca los trofeos masculino y femenino. La marca también los exhibe temporalmente en The Landmark, su flagship de Fifth Avenue.

Así, el premio deportivo también funciona como una expresión de lujo, diseño y artesanía.

Moët & Chandon: convertir la victoria en un ritual

Como champagne oficial del US Open, Moët & Chandon ocupa un territorio distinto: la celebración.

Para esta edición, la firma opera el Moët & Chandon Club de Tennis cerca del Arthur Ashe Stadium, donde ofrece distintas etiquetas y experiencias de consumo vinculadas con el torneo. Su principal novedad es el Moët Serve, elaborado con Ice Impérial y lima y presentado dentro de un recipiente inspirado en los tubos de pelotas de tenis.

La activación aprovecha uno de los elementos que han convertido al US Open en un evento de estilo de vida: comer, beber y socializar forman parte de la experiencia casi tanto como seguir un partido desde las gradas.

Electrolit: una marca mexicana llega al Grand Slam

Entre firmas estadounidenses y casas europeas aparece también una marca nacida en México.

Electrolit comenzó en 2026 una alianza multianual como Official Electrolyte Beverage of the US Open. La bebida, desarrollada originalmente por Grupo PiSA, empresa mexicana, estará disponible para los jugadores en hieleras de marca y otras áreas destinadas a los atletas.

Su presencia se extiende hacia los aficionados con un espacio promocional dentro del USTA Billie Jean King National Tennis Center y exposición durante las transmisiones de ESPN mediante publicidad virtual alrededor de la cancha.

Para Electrolit, entrar al US Open representa algo más que un patrocinio deportivo: coloca a una marca mexicana frente a una audiencia internacional y la vincula directamente con rendimiento, recuperación y deporte de alto nivel.

El US Open funciona así como un laboratorio de marketing donde cada marca encuentra su propio terreno. Ralph Lauren viste el torneo, Lacoste ocupa un hotel, Tiffany fabrica los objetos que simbolizan la victoria, Moët convierte la celebración en una experiencia y Electrolit entra directamente en la dinámica de los atletas.

En Nueva York, comprar visibilidad ya no parece suficiente. La apuesta está en construir espacios, productos y rituales que permitan que el público también “viva” una marca mientras sigue el tenis. Y los 809 millones de dólares en impacto mediático registrados apenas un año atrás ayudan a explicar por qué tantas compañías quieren disputar su propio partido fuera de la cancha.

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