Tijuana es una ciudad viva, que se expande y cambia constantemente. Su dinámica fronteriza, su cocina de renombre global, su economía activa y su diversidad cultural la han posicionado como un espacio de encuentro sin igual en toda la región. No obstante, como cualquier metrópoli en movimiento, también enfrenta retos que, más que limitaciones, funcionan como espacios de potencial para mejorar su oferta turística y establecerse como un lugar al que la gente no solo va una vez, sino al cual regresa con gusto.
Cuando se habla de turismo en Tijuana, generalmente se destacan sus cualidades: la gastronomía Baja Med, las cervezas artesanales locales, el arte callejero, la escena nocturna y su proximidad a los Estados Unidos. Pero también resulta importante analizar esos aspectos que podrían mejorarse para entregar una experiencia más integral, más segura y que deje huella. Analicemos algunos aspectos de mejoramiento.
Una metrópoli capaz de aprovechar lo que tiene. Lo primero que atraviesa la mente de muchos viajeros es el tema de la seguridad. Claro que no es algo que afecte solo a Tijuana; es un problema que aqueja a numerosas ciudades del mundo. Pero ser frontera intensifica las historias que cuentan los medios. Las alertas que constantemente emite la Unión Americana donde no se analiza la ciudad sino el país o la región noroeste ocasionando esto confusión en el turista potencial que desea venir a nuestra ciudad.
Una estrategia de promoción enfocada en mostrar los diversos puntos de la ciudad y, sobre todo, dar a conocer los niveles de seguridad existentes, mejorar la señalética y los carteles para los turistas, así como fortalecer la capacitación de los guías turísticos y promover rutas seguras que resalten el patrimonio cultural y gastronómico que ofrece la ciudad. La circulación dentro de la ciudad es otro tema crítico. Los embotellamientos, falta de estacionamientos y la falta de un sistema de transporte turístico bien organizado pueden afectar la experiencia turística.
Desde el mejoramiento de los paseos peatonales hasta la celebración de convenios con empresas de movilidad para desarrollar circuitos turísticos modernos que combinen tecnología, seguridad y facilidades de acceso. Espacios públicos y calidad de servicio: bases para crecer. De la vista nace el amor, el ver una ciudad limpia, con banquetas uniformes, alumbrado suficiente, señalética adecuada y bilingüe y la higiene en general son aspectos que marcan la opinión de los turistas. La remodelación de la Avenida Revolución es un buen inicio. Se tiene la oportunidad de mejoramiento en otras áreas como lo serían el Centro Histórico, Playas de Tijuana o crear zonas turísticas pequeñas con temática distintiva lo que podría cambiar totalmente cómo vive el turista la ciudad motivando así recorridos sin riesgo y organizados.
También se puede mejorar mucho el servicio ofrecido, entrenando mejor al personal, estableciendo tarifas justas y dejando atrás conductas incómodas, como la presión de vendedores o explicaciones poco claras. La ciudad tiene gente preparada, ingenio y empresarios con visión; aprovechar esto elevaría la calidad de la atención y crearía más confianza en quienes llegan de afuera. Comida, arte y diversión: lo que ya funciona y puede crecer aún más.
Nuestra gastronomía es reconocida internacionalmente. Desde los populares tacos hasta los platos de chefs renombrados, la ciudad posee un perfil culinario muy fuerte. Pero existe potencial para ofrecer más: expediciones por restaurantes con expertos, festivales por tema, clases de cocina y lugares que mezclen tradición, sabores y expresión artística.
En lo cultural, Tijuana dispone de recintos de arte, espacios de exhibición, centros culturales y artistas activos. El problema está en que no se conocen bien y no son accesibles para todos. Ofrecer calendarios de actividades en varios idiomas, apps para el celular y señalización clara puede acercar la cultura a quienes visitan y hacer que sea parte central de lo que ven.
La diversión nocturna, uno de los atractivos más populares de la zona, también tiene margen para evolucionar hacia propuestas más ordenadas, resguardadas y variadas. Lugares para conciertos, entretenimiento para familias y actividades comunitarias pueden ampliar la gama y conquistar a visitantes de distintos tipos.
La frontera: un obstáculo que también puede ser aliado. Sin lugar a duda, pasar la frontera es uno de los factores que más marca la visita. Los tiempos largos de espera desalientan a quien tiene intención de regresar. Si bien en muchos aspectos es un tema federal tanto de la Unión Americana como de México, es innegable que los tiempos de cruce afectan económicamente a ambos países.
A través de comunicación constante, análisis a conciencia tanto del impacto ambiental, económico y social para ambos países se pueden idear formas para agilizar los cruces fronterizos. Aquí la voluntad política de ambos países es un factor determinante. Una propuesta de colaboración conjunta.
Tijuana no permanece fija; es un cuerpo dinámico que se refuerza cada día. Los obstáculos presentes hoy pueden transformarse en ventajas si se tratan con claridad, planes bien hechos y trabajo en conjunto entre autoridades, empresarios y ciudadanos. El turismo abre puertas al mundo entero, y Tijuana tiene todo lo que requiere para destacar: gente capaz, patrimonio, sazón, pasado, comercio y un sello propio incomparable.
Lo que este artículo plantea no es criticar, sino abrir el diálogo sobre las oportunidades que existen para hacer una ciudad más acogedora, más protegida e impactante para el que la visita.
Porque Tijuana no es solo un sitio para ir: es algo que se vive. Y toda vivencia merece perfeccionarse para que quien la experimente, sienta el deseo de volver.
-Dr. Karim Chalita Rodríguez Karim Chalita Rodríguez Presidente de COTUCO Tijuana Presidente del Comité de Turismo

















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