Nacida en Tijuana el 21 de diciembre de 1973, abogada de profesión, esposa y madre de cuatro hijos, Arana Cruz ha construido una trayectoria de más de tres décadas vinculada al servicio público y a la participación política. Hoy, como regidora continúa llevando al Cabildo una visión que, asegura, tiene su origen en una convicción sencilla: servir y procurar el bien común.
Su historia comenzó en 1994, cuando asumió la presidencia de un comité de vecinos y posteriormente de un comité de obra. Aquellas primeras responsabilidades comunitarias fueron el punto de partida de una trayectoria que la llevaría a participar en Acción Nacional, invitada por la entonces licenciada Blanca Hernández, ya fallecida.
Desde entonces, su camino ha sido ininterrumpido. Fuera de la política, Gina Arana se reconoce como una mujer cercana a su familia, apasionada por los deportes y amante de los animales. En su infancia practicó karate y, en su etapa adulta, encontró en el tenis de mesa una nueva disciplina. El béisbol ocupa también un lugar especial entre sus aficiones. En casa, comparte su vida con tres perritas: dos Golden Retriever y una Viejo Pastor Inglés.
Pero es en el ámbito público donde su vocación ha encontrado su principal cauce. Una regiduría cercana a la ciudadanía. Para Arana Cruz, explicar qué hace un regidor es también hablar de representación ciudadana.
En Tijuana, 15 regidoras y regidores integran, junto con el presidente municipal y la síndica procuradora, el Ayuntamiento, órgano responsable de gobernar, administrar y representar legalmente al municipio.
Es en las sesiones de Cabildo donde se toman algunas de las decisiones de mayor trascendencia para la ciudad: desde la aprobación del Presupuesto de Egresos y el proyecto de Ley de Ingresos, hasta reglamentos municipales, planes de desarrollo y determinaciones relacionadas con el patrimonio público. En esa responsabilidad, la regidora destaca la importancia de actuar con prudencia en el manejo de los recursos y, sobre todo, de mantener como eje el beneficio de la ciudadanía.
DE LAS PROPUESTAS A LAS CALLES.
A lo largo de sus casi cinco años de gestión continua —tres correspondientes al XXIV Ayuntamiento y cerca de dos dentro del XXV—, Arana Cruz identifica diversos proyectos que considera significativos. Uno de ellos es la construcción del puente de Macroplaza, infraestructura que permite a estudiantes, trabajadores y ciudadanos que acuden a centros de salud de la Tercera Etapa del Río cruzar una vialidad de alta velocidad con mayor seguridad. También destaca el seguimiento a la reconfiguración de la glorieta de Santa Fe, un proyecto que aún considera pendiente de consolidar, pero en el que mantiene la gestión para mejorar la movilidad de una de las zonas con mayor demanda vial.
Otro de los temas impulsados desde el Cabildo ha sido la regulación del uso de polarizado vehicular hasta un término medio, una medida que, desde su perspectiva, busca evitar actos de extorsión y atender también las necesidades de quienes, por razones médicas, requieren utilizarlo.
En materia de movilidad sustentable, recuerda la aprobación de proyectos para la rehabilitación de la Ciclovía del Río y la creación de infraestructura ciclista en Otay. Para la regidora, ofrecer alternativas de transporte no motorizado representa una pieza importante para construir una ciudad con mayores opciones de movilidad.
A ello se suma el acuerdo para retirar postes y cables en mal estado o en desuso, cuyo cumplimiento continúa gestionándose ante las autoridades municipales correspondientes.
Y existe un tema que considera especialmente urgente: la instalación del Comité Municipal de Prevención de Accidentes, propuesta aprobada por Cabildo hace más de un año y cuyo seguimiento mantiene como una de sus prioridades. “Cada día que pasa sin que sea instalado el Comité Municipal de Prevención de Accidentes, cuesta vidas”, sostiene, al señalar la necesidad de avanzar en mecanismos que permitan prevenir accidentes y reducir situaciones que pueden cobrar vidas en la ciudad.
GOBERNAR TAMBIÉN ES ESCUCHAR.
Para Gina Arana, la participación ciudadana no debe ser un concepto complementario dentro de la administración pública, sino una práctica permanente. La ciudadanía, afirma, conoce de primera mano las necesidades y problemáticas de su entorno, escucharla permite identificar prioridades, comprender mejor los retos y aprovechar incluso el conocimiento especializado que existe dentro de la propia comunidad. Su visión apunta hacia un modelo de gobernanza sustentado en el intercambio constante entre autoridades y sociedad. Transparencia, diálogo y participación son, desde su perspectiva, herramientas indispensables para tomar mejores decisiones y orientar de manera responsable los recursos públicos.
UNA CIUDAD QUE NECESITA MOVERSE.
De cara a la segunda mitad de la actual administración municipal, existen dos proyectos que Arana Cruz quisiera ver consolidados. El primero contempla la construcción de un puente elevado sobre la canalización del Río Tijuana, concebido para aliviar la carga vehicular que genera la línea internacional sobre la Vía Rápida Oriente y facilitar los desplazamientos de este a oeste de la ciudad. El segundo plantea la eliminación o reconfiguración de los camellones centrales de la Vía Rápida, con el objetivo de aprovechar de mejor manera el espacio disponible entre los carriles de alta y menor velocidad y contribuir a desahogar una de las principales arterias de Tijuana. Ambas propuestas parten de una misma preocupación: recuperar para los tijuanenses el tiempo que hoy se pierde en el tráfico.
LA FUERZA DE TRABAJAR EN CONJUNTO.
En una ciudad compleja como Tijuana, las soluciones rara vez dependen de una sola oficina. Para la regidora, la coordinación entre las distintas áreas de gobierno es elemental. Cada autoridad tiene atribuciones específicas y, cuando estas se articulan, es posible avanzar hacia mejores obras, programas y servicios públicos. El objetivo final, resume, es uno: elevar la calidad de vida de quienes habitan la ciudad. Esa misma visión la lleva a reconocer el papel creciente de las mujeres en los espacios de decisión. “Las mujeres transformamos la administración pública”, afirma, al destacar que su participación incorpora perspectivas vinculadas con la inclusión, la seguridad y el bienestar social. Para garantizar que los presupuestos, servicios, leyes, reglamentos y políticas públicas respondan a las necesidades de toda la población, considera indispensable que las mujeres estén presentes en todos los niveles donde se toman decisiones.
UNA TRAYECTORIA QUE CONTINÚA.
Después de más de 30 años de participación en la vida pública, Gina Arana Cruz ve hacia adelante con una agenda todavía en movimiento. En una ciudad que crece, se transforma y enfrenta nuevos desafíos todos los días, su apuesta permanece enfocada en tres palabras que han acompañado su trayectoria desde el inicio: participación, coordinación y servicio.
















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