Por: Linda Verónica Valdez Periodista en BCTneus
El nuevo ataque contra Irán perpetrado por Estados Unidos, y su fiel aliado Israel, podría parecer un episodio más de la larga tensión entre ambos países y posturas, pero si se ve con un poco más de distancia encaja dentro de algo mucho más grande. Esta parece apenas la jugada en turno dentro de una estrategia mucho más monopólica.
Para Trump, Irán es apenas una ficha sobre su verdadero objetivo: el tablero.
No es que la enemistad sea nueva, pero este ataque sirve también para recordarle al mundo hasta dónde está dispuesto a llegar para obtener lo que quiere, bajo el pretexto del enriquecimiento de uranio necesario para la creación de bombas nucleares y en medio de negociaciones, el país de Medio Oriente fue destino de misiles, fue derrocado su líder y también todos los que podrían sucederlo.
A Estados Unidos y su gran ego disfrazado de “paz mundial” les encanta vociferar que es por la libertad de los civiles. Pero lo nuclear es sólo una pieza más en el ajedrez del poder, que muy difícilmente movería si no hubiera una anterior que pusiera en su lugar y otra que también quiere que avance, y esa parece ser la energía que todavía mueve al planeta.
No es por demeritar las armas nucleares que se han evitado desde el pánico de la Guerra Fría, pero también vale la pena mirar el estrecho que queda en territorio iraní. Un pasadizo por donde se transporta cerca de una quinta parte del petróleo del mundo. Y es inevitable pensar que una pieza tan importante ya era objetivo de la nación que domina las finanzas globales.
Éste es un movimiento premeditado, planeado y aplicado bajo la misma lógica que han seguido sus movimientos anteriores. Sucede apenas unos meses después de intervenir en su país petrolero y vulnerable más cercano, con la misma bandera de libertad y también con las mismas ventajas que puede obtener de él.
A Trump no le interesa una sola pieza. Lleva tiempo demostrando que su objetivo es el tablero completo, lo que implica el control de recursos, rutas de energía, contención de enemigos y reafirmación de poder, para que no se le olvide al mundo quién está a cargo.
Apenas inició el año y ya tres naciones han sido sus fichas: Venezuela, Groenlandia y ahora Irán. Todas con cualidades distintas, todas con potencial de control y poder. Porque el jugador principal es un verdadero buen empresario.
Por: Linda Verónica Valdez, periodista en BCTneus
















Comments