El panorama empresarial mexicano, donde con frecuencia destacan nombres como Carlos Slim, Germán Larrea o Alejandro Baillères, tiene también liderando a varias mujeres que encabezan corporativos de gran escala.
Una de ellas es Laura Diez Barroso Azcárraga, quien de acuerdo con el ranking 2025 de “Los 100 empresarios más importantes de México”, elaborado por la revista Expansión, figura como la empresaria con mayor posicionamiento en esa clasificación.
En la lista ocupa el lugar 14, por encima de directivos de grupos como Chedraui, Arca Continental, Grupo Salinas y Televisa.
Diez Barroso Azcárraga preside actualmente Grupo Santander México y el consejo de administración del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), dos organizaciones que se ubican entre las más relevantes en sus respectivos sectores.
Laura Díez Barroso Azcárraga es señalada en los círculos empresariales mexicanos como una de las líderes más influyentes del país, tanto por su trayectoria como por la posición que ocupa al frente de dos grandes actores del sector privado.

Desde mediados de la década de 2010, Díez Barroso Azcárraga ha presidido el consejo de administración de Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), la compañía que administra, opera, mantiene y desarrolla una red de 12 aeropuertos en México y dos en Jamaica, entre ellos el Aeropuerto Internacional de Tijuana, uno de los más importantes por volumen de pasajeros en el noroeste del país.
En el organigrama de GAP, figura como miembro propietario del consejo de administración, un rol que combina con su responsabilidad como presidenta del mismo, lo que la posiciona como una de las figuras clave en la toma de decisiones estratégicas de la empresa.
Bajo su liderazgo, la empresa ha continuado consolidándose como una pieza central de la infraestructura aeroportuaria nacional.
El Aeropuerto Internacional de Tijuana, que forma parte de la red administrada por GAP, se ha mantenido como uno de los nodos más transitados del país, reflejando la importancia de la conectividad aérea tanto para el mercado doméstico como para el internacional.

De acuerdo con datos oficiales del operador aeroportuario, Tijuana ocupa un lugar destacado en términos de tráfico de pasajeros, sólo detrás de otras plazas como Guadalajara o Los Cabos.
La relación de Díez Barroso Azcárraga con el sector aeroportuario se remonta a 2006, cuando, junto con un grupo de inversionistas, adquirió una participación significativa en GAP, que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y en la Bolsa de Nueva York. Desde entonces ha guiado la estrategia de la empresa en diferentes áreas, incluyendo el desarrollo de infraestructura y la gestión operativa de aeropuertos regionales clave.
SU ANDAR
Nacida en la Ciudad de México el 21 de marzo de 1951, inició su trayectoria profesional en 1979 como directora de la revista TÚ. En 1988 fundó Editorial Eres, desde donde impulsó la revista ERES y otras publicaciones.
En 1995, la editorial se fusionó con Editorial Televisa; tras esa integración, asumió la presidencia del consejo y la dirección general, supervisando más de 40 publicaciones en 19 países de América Latina.
A inicios de los años 2000 vendió su participación y amplió su involucramiento en iniciativas filantrópicas y de desarrollo social, entre ellas Pro Mujer, programas de microcréditos y el Museo San Ildefonso. También preside la Fundación GAP, que administra tres escuelas primarias y una secundaria.
En el ámbito de inversiones, participó en 2002 como accionista en un proyecto de rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México y cofundó LCA Capital, oficina familiar de inversión con presencia en entidades públicas y privadas.
A lo largo de los años ha formado parte de distintos consejos empresariales y culturales, como el Consejo Mexicano de Negocios, Telmex, Médica Sur, el Museo San Ildefonso y Grupo Financiero Inbursa.
Su llegada a Santander México se formalizó el 30 de enero de 2020, cuando fue confirmada como presidenta de Grupo Financiero Santander.
Según declaraciones citadas en el perfil publicado por Expansión, su visión para la institución se orienta a promover una banca que acompañe el crecimiento de personas y empresas bajo criterios de sostenibilidad y responsabilidad social.
Entre los ejes estratégicos que ha planteado se encuentran el impulso a productos financieros que apoyen la transición hacia una economía más verde, la inclusión y el empoderamiento financiero, la educación y creación de empleo, la consolidación de un entorno laboral diverso e incluyente, así como la reducción de la huella ambiental mediante eficiencia energética y eliminación de plásticos de un solo uso.
















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