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SERGAR, voz y acordes que deciden permanecer

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Músico tijuanense de 21 años y exponente del regional mexicano, SERGAR desarrolla un proyecto en ascenso donde la disciplina traza una dirección que comienza a consolidarse en plataformas digitales.

La música no entra a la vida con discreción, entra como una fisura que altera lo que parecía estable y reacomoda el pulso de lo cotidiano hasta volverlo irreconocible, dejando una marca que no desaparece aunque el tiempo insista en diluirlo todo.

Desde ese primer contacto, lo que se transforma no es sólo la escucha, sino la manera en la que el mundo comienza a percibirse, porque hay sonidos que se quedan como memoria y hay letras que terminan diciendo lo que uno todavía no sabe nombrar. 

En ese tránsito algunos se alejan mientras otros deciden permanecer, no por insistencia sino porque encuentran ahí una forma de sostenerse.

Porque como escribió Pablo Picasso, “todos los niños nacen artistas y el problema es cómo seguir siéndolo cuando el tiempo comienza a exigir otra cosa”.

En ese punto es donde aparece el nombre de SERGAR, como un proceso que se ha ido afirmando en silencio.

DE TIJUANA AL PROCESO

Sergio García, originario de Tijuana y estudiante de Diseño Industrial en Monterrey, no ha contruido su perfil desde la urgencia de destacar, sino desde una relación constante con lo cotidiano, una cercanía que se filtra en sus letras y termina por darle identidad.

“Soy una persona tranquila, creativa y familiar”, dice, y esa descripción se traduce en una forma de componer donde lo cotidiano deja de ser fondo y se convierte en materia.

En su caso, detalla, la música no se entiende como mero ornamento, sino como una vía de decir y expresar emociones, y es ahí donde su trabajo encuentra la dirección dentro del regional mexicano, género que actualmente se abre como un territorio ampliamente valorado.

Durante años fue encasillado y reducido a una estética repetida, pero hoy el regional mexicano dejó de justificarse y comenzó a reescribirse desde quienes lo habitan, no para hacerlo aceptable, sino para hacerlo inevitable.

Justamente, SERGAR se inscribe en ese movimiento entendiendo que el peso del género no está en sus códigos visibles, sino en la posibilidad de exponenciar sin romper lo que lo sostiene.

DEL CUARTO A LA CANCIÓN

Su acercamiento a la música comenzó en la intimidad de un cuarto, con una guitarra que respondía a la insistencia de sus manos, hasta que la repetición dejó de ser práctica y se volvió lenguaje, un servomecanismo preciso donde lo que sentía encontraba ruta en las manos, atravesaba las cuerdas y se convertía en vibración, como si cada nota fuera una forma de decir lo que no podía explicarse de otra manera.

Con el paso a estudio, el proceso se volvió una conversación donde compartir implicaba exponerse, ajustar y reconstruir.

Ahí es donde suena más claro, en ese punto donde la guitarra entra sin prisa y su voz no intenta imponerse, apenas colocándola al frente.

ESCRIBIR SIN DISFRAZ

“La autenticidad no depende de un sólo estilo, se construye al integrar influencias y transformarlas”, explica.

Con diversos temas grabados y más de treinta composiciones de su autoría, podríamos catalogar que su trabajo no se mide por la exposición inmediata, sino por una constancia que apunta hacia algo más duradero, con referencias como Ed Maverick, pero sin quedarse en ellas.

“Mi aspiración no está en la inmediatez del reconocimiento, sino en que mis canciones sean cantadas por otros”, afirma.

Porque como ha señalado el gran Carlos Santana, la música puede cambiar a las personas, pero en el caso de SERGAR ese cambio no ocurre de manera inmediata, sino que se instala con un paso tranquilo, pero fuerte.

“Ya no estoy buscando cómo empezar… estoy sosteniendo en lo que he decidido no soltar”.

Y es precisamente en esa decisión donde su música deja de ser expectativa y comienza a adquirir peso, porque no está buscando sonar mejor que otros, está intentando no sonar como nadie, y en ese intento todavía inacabado es donde empieza a diferenciarse.

Bajo esa lógica, es como define “Salud”, uno de sus lanzamientos, en el que aborda la tensión de una relación atravesada por un vínculo anterior.

Al final, buscar a SERGAR en plataformas como Spotify no es simplemente seguir una tendencia, es entrar en una voz que ya deja entrever una forma de decir que no depende del volumen, sino de la persistencia.

Mientras tanto, él avanza y reconoce la huella de quien alguna vez imaginó sin límites.

No hay una llegada que marque el punto exacto en el que esto se vuelve definitivo, pero sí una dirección clara que se sostiene, y es ahí donde su música deja de ser promesa para convertirse en presencia, una que en la voz y en los acordes encuentra la decisión de permanecer.

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