Por: Alejandro Arregui Ibarra Secretario del Trabajo y Previsión Social de Baja California
En la Baja se Trabaja. En nuestras fronteras, fábricas y comunidades, el esfuerzo diario de las y los trabajadores ha sido clave para el desarrollo económico de nuestro estado y del país. Por eso, hablar de la jornada laboral de 40 horas no es solo hablar de una reforma constitucional: es hablar del derecho al tiempo, del derecho a la vida.
Esta medida impulsada por el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, responde al compromiso 60 de los 100 asumidos como parte del Segundo Piso de la Transformación y respaldado por el compromiso del secretario del Trabajo federal, Marath Bolaños, marca un momento histórico para el mundo del trabajo en México. No se trata únicamente de disminuir el número de horas en la jornada laboral, sino de reordenar las prioridades en el entorno social, de poner al centro a las personas trabajadoras y el reconocimiento de su contribución en el desarrollo y la productividad.
Desde 2018, nuestro país ha vivido una serie de reformas laborales profundas: aumentos históricos al salario mínimo, vacaciones dignas, reparto justo de utilidades, entre otras.

La reducción de la jornada de 48 a 40 horas es un paso más en ese camino, con un enfoque profundamente humano, democrático y participativo. Así se vivió en Tijuana, el cuarto Foro para la Implementación de la Semana Laboral de 40 Horas, un ejercicio inédito de diálogo social en el que participaron autoridades federales y estatales, sindicatos, cámaras empresariales, universidades, especialistas y organismos internacionales.
Este foro no fue únicamente un evento técnico: fue un acto de afirmación política y de justicia social. Tijuana, como frontera que conecta, fue el escenario ideal para sentar las bases de un nuevo pacto laboral.
La reforma contempla una implementación gradual, con un horizonte claro: lograr su aplicación definitiva a más tardar en enero de 2030. Esta gradualidad permitirá atender las particularidades de cada sector productivo, sin dejar de lado el objetivo principal: garantizar que las y los trabajadores cuenten con más tiempo para la salud, la familia, el descanso y el desarrollo personal.
Los beneficios están respaldados por evidencia contundente. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), jornadas más cortas están asociadas a mayor productividad, reducción de enfermedades y fatiga, mejor salud mental y un impacto positivo en la economía nacional. No se trata de trabajar menos, sino de trabajar mejor.
En este proceso, el diálogo ha sido clave. Este ejercicio contó con la participación de los sindicatos como la CTM, CATEM, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, COCEM, Estado 29, CROM, y otros que representan la voz de miles de trabajadores. Así como de las cámaras empresariales; CANACO, COPARMEX, INDEX, CANACOPE, CCE y la Asociación de Empresarios de Baja California.
Desde la Secretaría del Trabajo de Baja California, asumimos esta causa con responsabilidad y entusiasmo. Creemos firmemente que este nuevo modelo laboral reconcilia la productividad con la dignidad, y nos acerca a un futuro donde trabajar no signifique renunciar a vivir y disfrutar.
Aquí, en Baja California, se trabaja con compromiso, con visión y con justicia social.

















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