Con historia, comodidad y naturaleza, es el santuario ideal para vivir y vacacionar en familia este verano en Baja California.
Lo que en 1969 inició como Rancho La Cornelia, un predio dedicado originalmente a la ganadería de toros de lidia, fue transformado con el tiempo en un espacio campestre de descanso y paraíso familiar, bajo la visión del empresario Alfonso Bustamante.
Hoy, en medio de las vastas montañas de El Hongo, a poco más de 15 kilómetros de Tecate, Baja California, se encuentra un oasis de tranquilidad y descanso.
Se trata de Rancho Santa Verónica, el cual, no sólo puede ser una opción temporal para todo aquel que busque el buen vivir, sino también, puede ser una extensión permanente, ya que actualmente ofrecen terrenos para la construcción de patrimonios familiares.
Este enclave, nacido de una visión familiar, con el paso de los años se ha consolidado como un destino ideal para vacacionar, reconectar con la naturaleza y disfrutar de un entorno cómodo, recreativo y habitable.
Terrenos rústicos a partir de los 800 metros cuadrados, que van desde los 30 hasta los 55 dólares por metro cuadrado, con acceso controlado y una amplia gama de amenidades, como casa club, áreas infantiles y de juegos, alberca, asadores e instalaciones deportivas.
Todo ello enmarcado en un entorno natural, sereno y propicio para construir un estilo de vida pleno.
Y para facilitar tu decisión, el fraccionamiento ofrece trato directo en sus oficinas, con atención de lunes a domingo de 9:00 AM a 6:00 PM.
EL VALOR AGREGADO PARA EL DESCANSO
Fue precisamente el creciente interés de los visitantes lo que marcó un punto de inflexión en la historia del lugar, que hoy en día tiene espacios para la construcción de la casa de tus sueños, como un santuario para el descanso.
“Llegaban muchos turistas estadounidenses, por lo que la afluencia era tal que mi padre decidió fraccionar el rancho y darle un nuevo nombre, Santa Verónica”, cuenta Alfonso Bustamante, tercera generación de esta familia que ha dejado huella en la región.
En entrevista con CAMPESTRE, el empresario señala que la idea no era sólo ofrecer un lugar para descansar: él quería darle un valor agregado.
Así, el proyecto evolucionó, y de contar con 24 habitaciones, pasó a tener 53 cuartos y nueve suites, con capacidad para albergar hasta 120 huéspedes en su área hotelera.
TAN CERCA DE TI, AÚN TAN LEJOS DE TODO
El lema de Rancho Santa Verónica cobra sentido apenas se cruza su entrada, un lugar que, como lo señalan, combina el encanto rural, la hospitalidad cálida, y una infraestructura completa para relajarse y recargar energía.
“Es un lugar como lo dice el lema, ‘tan cerca de ti, aún tan lejos de todo’, aquí sí convives con tus hijos y amigos. Tengo treinta años trabajando en este proyecto y hemos ido mejorándolo poco a poco”, cuenta Bustamante, quien también reconoce los retos que ha llevado el convertirse en un paraíso del confort.
“El reto es mantener la consistencia en la calidad, y la encomienda es grande por la zona en la que está ubicado. Buscamos tratar de no tener tanta rotación de personal, invertimos en capacitación y los hacemos sentir en casa, al igual que a nuestros visitantes, con un personal que atiende de forma adecuada y atento a lo que uno necesite”, agrega.
UN IMPERDIBLE EN VERANO
Especialmente en esta temporada, este rincón de Tecate brilla por los colores de la estación, su clima agradable, y su entorno rodeado de naturaleza se vuelven una suma de las excelentes amenidades pensadas para todas las edades y gustos.
Desde un campo de fútbol siete, cancha de básquetbol y tenis, hasta una amplia alberca y spa tanto para hombres y mujeres equipado con sauna, vapor, jacuzzi, cabinas de masaje, vestidores y temazcal, así como eventos importantes en el ámbito de bicicleta de montaña, maratones, carreras de motos y paseos off-road.
La gastronomía es otro aporte de Rancho Santa Verónica, donde sus platillos se preparan al horno de leña, así como pozos subterráneos para cocción lenta.
“Hacemos especialidades como borrego, chivo, res, cerdo, y el restaurante es bastante amplio, los fines de semana ofrecemos buffet para recibir a todos los visitantes”, comenta el anfitrión.
El área de asadores es otra opción que Santa Verónica comparte con sus huéspedes, todo rodeado por jardines, espacios abiertos ideales para picnics, caminatas o simplemente relajarse bajo la sombra de sus vastas áreas verdes.
Precisamente, esa seguridad en la calidad de sus servicios es lo que ha hecho que el sitio fundado como tal en 1974 sea un oasis de descanso.
Desde las muy equipadas habitaciones que, en su modelo doble sencilla cuenta con dos camas matrimoniales, un baño con regadera y closet, o la habitación estándar con dos camas matrimoniales, un baño con regadera, closet, A/C y calefacción, ambas ideales para cuatro personas.
El lujo también se vuelve prioridad en Rancho Santa Verónica, porque también está a disposición la suite, integrada con una cama king size, un baño con regadera, clóset, A/C, calefacción, además cuenta con sala, cocina, comedor y chimenea.
EXPERIENCIA ÚNICA Y REVITALIZANTE
Como ya lo dijo Alfonso Bustamante, más de 30 años trabajando en el rancho dan testimonio de la evolución constante del espacio.
“Hemos ido mejorando poco a poco, queremos ofrecer una experiencia sana y de convivencia. Lo que buscamos es que el visitante se sienta como en casa, atendido de forma cercana y profesional”, menciona.
La visión del empresario deja claro su compromiso con el servicio de primer nivel, sin dejar de lado la prioridad de la hacienda, Rancho Santa Verónica también se ha convertido en un lugar de eventos importantes, bodas, retiros empresariales, talleres y conferencias.
De momento el legado de este paraíso vacacional y de culto al descanso sigue su marcha, un recinto de historia familiar que ha apostado por Baja California, desde su fundador, Alfonso Bustamante Anchondo, y ahora con su hijo el legado continúa.
“Sabemos que el reto es grande, mantener la calidad, el servicio y seguir ofreciendo una experiencia única en una zona donde no es fácil operar. Pero aquí estamos, con un equipo de unas veinticinco a treinta personas, comprometidas con hacerte sentir en casa”, concluye.






















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