Por: David Figueroa Zurita/Presidente de Grupo BOLT
México está lleno de talento, entusiasmo y potencial, donde existen millones de jóvenes que, con el acompañamiento adecuado, pueden desarrollar sus capacidades y contribuir al crecimiento del país. Por eso, decidimos sumar esfuerzos desde la acción colectiva para construir caminos más accesibles y esperanzadores.
Este 15 de junio marca el nacimiento de la Asociación Nacional de Egresados del CONALEP (ANEC), iniciativa que surge con claridad de propósito: organizarnos y abrir puertas para jóvenes que, como yo, egresaron de un sistema muchas veces subestimado, pero que ha demostrado con hechos que forma personas valiosas, comprometidas y capaces.

Porque hablar del CONALEP no es hablar de una escuela más, sino de una institución con 47 años de historia, que ha sido piedra angular en la formación técnica de nuestro país. El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica forma a más de 300 mil alumnos al año en áreas fundamentales como Mecatrónica, Informática, Enfermería, Hospitalidad Turística y Electricidad Industrial, por mencionar algunas. Muchos de sus egresados han trascendido fronteras, desde especialistas altamente calificados en empresas tecnológicas hasta figuras públicas como la ministra Yasmín Esquivel.
Lo digo no sólo con cifras, sino con conocimiento de causa. Soy egresado del CONALEP. Llegué sin conocer el rumbo, como muchos, con más dudas que certezas, pero encontré lo más importante: formación técnica, impulso humano y amistades que marcaron mi historia.
Historias como la mía se repiten en cada plantel, en cada generación. Pienso, por ejemplo, en Abraham Luna, hoy una de las voces de Grupo Firme, orgullo fronterizo y compañero de camino. Como él, hay miles de jóvenes con talento, con sueños, con potencial, pero también con obstáculos. Porque si bien el CONALEP cumple con su parte al formar perfiles técnicos valiosos, el entorno social y laboral no siempre acompaña ese esfuerzo.
Un ejemplo extraordinario del potencial que tenemos en México, es el de Ángela Elena Olazarán Laureano, uno de los rostros más emblemáticos de la nueva generación del CONALEP. En octubre de 2024, recibió el prestigioso Global Student Prize, distinción que la consagró como la mejor estudiante del mundo en una ceremonia celebrada en ONU. Su historia comenzó en los días más difíciles de la pandemia, cuando desde su hogar en Papantla, Veracruz, empezó a explorar el mundo de la robótica. Tres años después, junto a sus compañeros, creó un robot con Inteligencia Artificial llamado Ixtlilton, diseñado para diagnosticar 21 enfermedades en español y totonaco, con el propósito de ayudar a comunidades marginadas sin acceso a atención médica.
Estos casos no son anécdotas aisladas, sino señales claras de lo que puede lograr un sistema educativo técnico cuando se combina con visión, impulso y respaldo.
Ahí radica el sentido de crear la ANEC, como una red nacional, funcional y concreta, que no existe para aplaudirse a sí misma, sino para ofrecer resultados tangibles. Para sumar a esa formación inicial lo que muchas veces falta al egresar: acompañamiento, vinculación y oportunidades reales.
Queremos que un egresado del CONALEP no se sienta huérfano del sistema, sino parte de una comunidad sólida, generosa y útil. Porque egresar de una escuela técnica no debería significar comenzar desde cero, sino continuar con respaldo.
Y es que a pesar del esfuerzo institucional del CONALEP, cientos de miles de jóvenes aún enfrentan desafíos importantes al egresar. El entorno laboral actual presenta retos complejos y, para hacerles frente, no siempre se cuenta con las herramientas necesarias para integrarse al mundo profesional, emprender o continuar con la formación académica. Precisamente ésa es la brecha que la ANEC busca cerrar, ofreciendo acompañamiento y nuevas rutas de desarrollo.
Y no lo decimos solos. En este momento, la educación técnica vive un nuevo protagonismo en el México que viene. La presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado el Plan México para la Educación Técnica, con el que se busca formar 150,000 técnicos y profesionistas al año, vinculando su preparación con las necesidades reales del sector productivo a través de un modelo de educación dual en el nivel medio superior.
Este nuevo escenario exige una articulación efectiva entre formación, empleabilidad y desarrollo. En ese sentido, el papel del CONALEP es clave. No sólo por su cobertura nacional o su experiencia en formar talento, sino porque representa un eje estratégico para el desarrollo económico y social.
De ahí también su rol central en la evolución de programas como “Hecho en México”, que busca fortalecer el mercado interno y la soberanía productiva del país, y donde CONALEP aporta profesionales técnicos que hacen posible que los productos nacionales compitan con calidad global.
Por eso la ANEC nace para alinearse con esa visión de país. Para sumar desde nuestras filas, como egresados, a la construcción de una nación más justa, más preparada y más productiva, siendo un espacio de articulación entre Gobierno, empresarios, sociedad civil y jóvenes. Creemos en el esfuerzo colectivo.
Con esa convicción, estamos dando los primeros pasos, por lo que durante las próximas semanas compartiremos los nombres de quienes conformarán el Consejo Directivo Nacional. Serán miembros fundadores elegidos por capacidad y compromiso. También iniciaremos una gira por todo el país, con el objetivo de sumar a nueve consejeros regionales que reflejen la diversidad del México que camina, trabaja y no se rinde.
Agradezco, con la misma franqueza con la que escribo estas líneas, a todos los que nos acompañaron en la presentación del 15 de junio. Fue un día histórico para quienes creemos en el poder transformador de la educación técnica.
Gracias al presidente municipal de Tijuana, Dr. Ismael Burgueño, por creer en esta causa desde la raíz; al Mtro. Rodrigo Rojas, director general del CONALEP, por abrir camino desde dentro del sistema; al Lic. Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, por tender la mano del sector productivo; y al Lic. Miguel Torruco Marqués, que ha sabido impulsar una visión moderna del desarrollo.
Pero, sobre todo, gracias a los estudiantes. A esos jóvenes que, con el uniforme del CONALEP, toman el transporte a las 6 de la mañana, que estudian y trabajan, que se preparan en mecánica, programación, hotelería, enfermería o electrónica, y que saben que el futuro no se espera: se construye. Ellos son la razón de todo esto.
Y sí, hoy dimos un paso firme, uno que no se queda en el papel ni en la foto. Un paso hacia un futuro en el que ningún joven egrese solo, sin red, sin guía y sin posibilidades.
El apellido no define el destino. Las ganas sí. Y en eso, los egresados del CONALEP tenemos mucho que decir… ¡Estamos listos para hacer historia con la ANEC!
















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