Donde la tierra, el clima y la creatividad convergen, se alza el sueño que una vez pensó el enólogo y socio fundador, Alonso Granados, una bodega que ha transformado la forma de hacer vino en México y que, en 2025, cumple una década: Decantos Vinícola.
Fue en España donde Granados, sin decirle nada a su padre, viajó para aprender, estudiar y perfeccionar el arte de hacer vino. En su regreso a México, vio la oportunidad de edificar un espacio donde el vino fluyera por su propio peso, con el propósito de crear una bodega única en su tipo. El nombre “Decantos” no es casualidad, hace referencia a un proceso de decantación natural, el mismo principio que guía su técnica de producción basada en la gravedad.
En 2015, Alonso Granados, reconocido como la mente creativa detrás de Decantos Vinícola, junto con el resto del equipo, abren sus puertas a los amantes de la vitivinicultura y al público en general, pero su historia comienza desde años atrás, tiempo de planeación, viajes y estudios que le permitieron honrar la tradición con una mirada innovadora.
“La propuesta enológica que trae Decantos nace hace unos ayeres cuando veo que parte de mi familia está comenzando un proyecto de viñedos con la intención de hacer un poco de vino, es ahí cuando me doy cuenta que me parece muy interesante el tema del vino”, precisa.
“Me puse a investigar escuelas donde podía estudiar el tema del vino, y terminé en España, donde pasé diez años aprendiendo toda esta bonita cultura”, menciona Alonso en entrevista para CAMPESTRE MEDIA.
La única intención del enólogo, cuya formación se dio en la Universidad de La Rioja, España, entre otras escuelas, era de instruirse, y como ocurre en casi todos los negocios, la familia fue pilar importante para iniciar el proyecto.
“Todo lo que rodea a una botella de vino en la mesa es sinónimo de amistad, alegría, fiesta y eso es lo que hemos vivido, son más las cosas bonitas que hemos pasado que las malas”, plantea.

UN VINO QUE CAE POR SU PROPIO PESO
Bendecidos por la tierra y los microclimas, Decantos goza de más de 70 variedades de uvas que lo identifican, consecuencia que hasta la fecha resulta interesante para el mismo Alonso, pues el conocer y seguir sorprendiendo por los aromas, sabores y color son parte de la identidad que hoy ve forjada en etiquetas como “Clásicos del mundo”, “Coupage” y “El peor vino del mundo”.
“Eso es algo que cada año nos ha ido llevando a buscar nuevas uvas con las que hemos trabajado con la finalidad de conocerlas en cuanto a su estructura, potencial de guarda y todo lo que hace a un buen vino, este método resulta bastante interesante y eso sólo lo podemos lograr al trabajar todas las variedades y conociendo todos los valles”, reconoce.
Aunque puede resultar complejo, Alonso, a diferencia de otras vinícolas tradicionales, prescindió del uso de bombas para el traslado del vino en sus distintas etapas. En su lugar, diseñaron una bodega de varios niveles, donde el vino fluye suavemente entre depósitos mediante la fuerza de gravedad.
Este proceso, aunque más lento, permite mantener una mayor pureza del producto, evitando oxidaciones y preservando las características más finas de cada varietal.
“Lo que hicimos desde un inicio, fue pensar en cómo hacer el vino de una forma distinta a lo que venía siendo algo convencional, hacer un vino que resultara más natural, un vino sin necesidad de excesivas adiciones de sulfitos, un vino que aportara mucho más potencial aromático, un vino que al final de cuentas no requiere de ningún conservador, sino su propia estructura natural”, subraya.
Durante la charla, el enólogo explica que se hizo una depuración donde eliminaron en cada parte de un proceso convencional, todas las oxidaciones que pudiera llevar el vino. Para ello, diseñaron instrumentos que, hasta la fecha, son patentes y que al final de cuentas terminaron siendo innovadores para la industria en la elaboración de vinos sin conservadores. Eso llevó a crear también, inconscientemente, un proyecto muy sustentable.
“Gracias a la técnica que desarrollamos, en nuestro proyecto logramos elaborar alrededor de 20,000 cajas de vino con una sola persona, mientras que en una bodega convencional se requeriría un equipo de 15 personas aproximadamente para alcanzar esa producción”.
“Todo esto lo hicimos pensando en el turismo, en un proyecto que rompiera ese paradigma, esos mitos que tiene el vino y es un proyecto con la intención de acercar a todo el mundo interesado en el tema”, agrega.
Las palabras de Alonso denotan una pasión por la vitivinicultura, entiende que no se trata de un trabajo, sino de una responsabilidad con el sitio que le brinda las bondades a la vid que nace de sus viñedos, los cuales se mezclan con una arquitectura que responde a una necesidad técnica.
Un diseño que pensó para ofrecer una experiencia envolvente para el visitante, desde el primer nivel, donde inicia el proceso de vinificación, hasta la sale de barricas y la terraza con vista al majestuoso Valle. Cada rincón está estructurado para narrar la historia del vino que ahí se produce.
“Fue algo que hice en papel durante tres años, al final no pensé en un proyecto redondo, pero toda la forma del edificio nace a partir de la forma de elaborar el vino. La altura fue lo que le dio identidad a toda la fase estructural”, indica sobre el proceso arquitectónico.
FESTIVAL DE LA BOTA, UNA DÉCADA DE TRADICIÓN ESPAÑOLA
Este 2025 Decantos celebra su décimo aniversario, diez años de pasión, constancia e innovación en la viticultura mexicana, y como parte de dicho festejo, lanzan una edición especial del Festival de la Bota, evento cuya tradición tiene su arraigo en las Fiestas de San Fermín de Pamplona, España.
Fuera del calendario de las Fiestas de la Vendimia, el evento se tiñe de blanco realzando los colores del Valle que, en conjunto con la bota, un experimento antiguo, sirve también para honrar a los artesanos boteros.
“Es un tema cultural que damos a conocer de una forma muy divertida en el marco de nuestro aniversario”, explica.
La década de Decantos, aunque joven, es una carta de amor no sólo al vino, sino a la gastronomía de la región, una magia que se crea con el maridaje a cargo de 15 chefs cuyas propuestas gastronómicas enaltecen el encuentro gastro-vinícola.
Para esta edición del evento de La Bota, a realizarse el próximo 19 de julio en Decantos Vinícola, la bodega celebrará la pasión por el vino en una experiencia única que enlaza tradición, música en el corazón del Valle y un recorrido de degustaciones y platillos a cargo de maestros culinarios como David Castro Hussong, Carlos Medina, Tania Livier, Ángel Camarena, Alberto Mancilla, Daichi Sato, Carlos Guerrero, entre otros reconocidos chefs.
En la música en vivo, el cantante y productor mexicano Aleks Syntek fungirá como invitado especial, sumado a la presentación del artista sorpresa de la noche.
“La gente que nos visita nos ha llevado a esto, los caprichos de la naturaleza también nos han llevado a crear nuevas propuestas de vino, cada aniversario resulta particularmente diferente y tenemos que ver cómo hacer de esa materia prima lo mejor posible”.
“Recibimos alrededor de 20 mil personas mensualmente y por fortuna tenemos un vino para cada persona en particular, así que celebramos y brindamos por eso, aquí serán bienvenidos, para celebrar diez años con nosotros, vestidos de blanco, con su copa de vino, paliacate y muchas sorpresas”, finaliza Alonso Granados.
El Evento de La Bota, en conjunto con los diez años de Decantos, es más que una celebración, es una fiesta que recorre su historia a través de sus terrazas, sentir la paciencia de su proceso en cada copa, y entender por qué, después de una década, siguen siendo un referente de calidad, esfuerzo y autenticidad en el Valle de Guadalupe.





















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