En un giro que sorprendió a los mercados internacionales, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció una reducción significativa de los aranceles a las importaciones chinas, luego de reunirse con su homólogo Xi Jinping durante una cumbre bilateral celebrada en Busan, Corea del Sur.
El encuentro, el primero cara a cara entre ambos mandatarios desde 2020— concluyó con la decisión de rebajar de 20% a 10% la tarifa impuesta a ciertos productos chinos, incluidos aquellos vinculados a lo que la Casa Blanca había denominado la “tarifa fentanilo”, así como una disminución general del promedio arancelario de 57% a 47%, según confirmó Reuters.



Trump calificó el diálogo como una “reunión extraordinaria” y aseguró que su gobierno busca “restablecer un comercio justo sin comprometer la seguridad nacional”. En su declaración, sostuvo que China se comprometió a “trabajar muy duro” para frenar el flujo de precursores químicos utilizados en la fabricación de fentanilo —una de las principales causas de mortalidad por sobredosis en Estados Unidos—.
De acuerdo con The Washington Post y The Guardian, el gobierno chino aceptó aplazar por un año las restricciones a la exportación de minerales de tierras raras, esenciales para la industria tecnológica y armamentística estadounidense.
Asimismo, Xi Jinping prometió aumentar las compras de soya estadounidense en al menos 12 millones de toneladas antes de enero y mantener un compromiso anual de 25 millones de toneladas durante los próximos tres años.
Estas concesiones buscan reducir tensiones comerciales que, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, habían elevado los aranceles y generado incertidumbre en los mercados. En paralelo, Washington se comprometió a posponer por un año la ampliación de la lista de empresas chinas con restricciones de exportación tecnológica, según Politico.
El anuncio marca la mayor relajación de tarifas entre ambas potencias en los últimos cinco años, tras una etapa de escalada que llevó las tensiones a niveles no vistos desde la administración anterior de Trump.
Expertos citados por Reuters y AP News advierten que el acuerdo representa una tregua táctica más que una resolución estructural del conflicto, ya que persisten desacuerdos en temas como propiedad intelectual, acceso a mercados y control de exportaciones de semiconductores.
“Es una pausa, no una solución definitiva”, señaló en The Guardian la analista económica Mei Lin Zhang, de la Universidad de Pekín. “Ambos líderes obtienen victorias simbólicas: Trump muestra firmeza ante el electorado, y Xi gana tiempo para estabilizar su economía”.

















Comments