El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que la guerra contra Irán no se prolongará por mucho tiempo y aseguró que el estrecho de Ormuz se reabrirá una vez que su país concluya su participación en el conflicto.
En declaraciones telefónicas al diario The New York Post, el mandatario sostuvo que las operaciones militares avanzan conforme a lo previsto.
“No vamos a estar allí mucho más tiempo. Ahora mismo les estamos dando una paliza”, expresó. Añadió que, si bien aún queda trabajo por hacer, el objetivo es desmantelar la capacidad ofensiva iraní en el menor plazo posible.
El estrecho de Ormuz, considerado una de las rutas energéticas más relevantes a nivel global, concentraba antes del conflicto cerca de una quinta parte del tránsito mundial de petróleo y gas natural.
Trump señaló que su reapertura ocurrirá “automáticamente” tras la retirada de las fuerzas estadounidenses, al descartar que Irán mantenga capacidad para bloquear el paso marítimo.
De acuerdo con la Casa Blanca, la duración estimada de las operaciones militares se mantiene en un rango de cuatro a seis semanas, periodo en el que se busca cumplir objetivos estratégicos como la neutralización del programa nuclear iraní, la destrucción de su infraestructura de misiles balísticos y la reducción de su capacidad de producción armamentística.
Funcionarios del gabinete, incluido el secretario de Defensa, han señalado avances en estos frentes y han reiterado que el cumplimiento de los objetivos está cada vez más cerca.
El presidente estadounidense también afirmó que su gobierno mantiene contactos que podrían derivar en un eventual cambio de liderazgo en Irán, al referirse a “conversaciones serias con un régimen nuevo y más razonable”. Asimismo, reiteró advertencias sobre posibles acciones contra instalaciones eléctricas y petroleras iraníes en caso de no alcanzarse un acuerdo en el corto plazo.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció que prevé intensificar sus acciones a partir del miércoles, incluyendo posibles ataques contra oficinas de empresas tecnológicas estadounidenses en Oriente Medio. Entre las compañías señaladas se encuentran Microsoft, Apple y Google, a las que calificó como entidades vinculadas a labores de espionaje.
















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