La cadena Starbucks colocará al café mexicano en el centro de su estrategia global a partir de 2026. La compañía desarrolló una nueva mezcla de origen nacional que comenzará a venderse en enero y que será distribuida en 22 mercados internacionales, convirtiéndose en uno de los lanzamientos más ambiciosos que la marca ha realizado con café mexicano.
Esta decisión ocurre en un momento en el que México consolida su papel como uno de los motores de crecimiento para la empresa.
“Es el país más importante para Starbucks en Latinoamérica y está en el top siete mundial”, afirma Ricardo Arias, presidente para Starbucks Latinoamérica y el Caribe. Esa relevancia no es retórica: la marca abrirá más de 50 tiendas durante 2026 y alcanzará su unidad número 1,000, impulsada por su alianza estratégica con Alsea.
Café diseñado para un consumidor que está cambiando
El lanzamiento ocurre en un contexto de transformación en los hábitos de consumo. El tostado ligero gana terreno especialmente entre los jóvenes, el café helado dejó de ser estacional y las mezclas con perfiles más brillantes forman parte de la conversación cotidiana.
Sergio Álvarez, senior manager de coffee development, lo explica como una evolución natural: “Este café está pensado para quien apenas empieza a acercarse al café negro. Es más delicado, más elegante y más fácil de tomar, algo que conecta muy bien con las nuevas generaciones”.
A la par, en México crece la búsqueda de transparencia en el origen, trazabilidad y conexión con pequeños productores. El país vive un auge del café de especialidad, donde la procedencia empieza a tener un peso equiparable al de la marca.
La nueva mezcla fue creada en el Centro Global de Agronomía de Starbucks, donde cada desarrollo requiere entre 12 y 18 meses. El proceso partió de los sabores más pedidos en tienda y los llevó a una versión más afinada en acidez, aroma y balance.
Para Álvarez, la mezcla destaca porque retoma la experiencia de la barra y la traduce en un café que no existía antes en el portafolio, con un perfil propio basado en lo que el consumidor mexicano ya busca y reconoce.
Aunque Starbucks adquiere café en cerca de 30 países —y más de la mitad proviene de Latinoamérica— ningún mercado regional tiene el peso operativo de México. Brasil y Colombia tienen mayor volumen productivo, pero no cuentan con una red de tiendas capaz de escalar un café local al nivel que permite México.
En Europa, el consumo avanza, pero ningún país figura entre los siete mercados globales más relevantes para la marca. México reúne tres condiciones excepcionales: demanda elevada, capacidad operativa para escalar productos y consumidores dispuestos a probar cafés de origen
Ese equilibrio abre la puerta a que este lanzamiento se convierta en un modelo replicable para otras regiones.
Las zonas productoras de Chiapas, Veracruz, Puebla y Oaxaca aportan altura, acidez y atributos sensoriales reconocidos globalmente. “No es posible que no tengamos un café de México. Es así de importante para nosotros”, señala Ritesh Sharan, director del Global Agronomy Center.
El trabajo técnico de Starbucks también se enfoca en mejorar la productividad de los caficultores. En los últimos años, la producción aumentó de cuatro a seis o siete sacos por hectárea, y la nueva meta es llegar a diez, sin incrementar la superficie cultivada.
“Queremos que los productores obtengan más de su misma tierra”, afirma Sharan. La visión es que una mayor productividad genere ingresos más estables y permita una oferta más consistente para la cadena.ç
Una identidad que se proyecta dentro y fuera del país
En México, todos los espressos preparados en barra utilizan café nacional, una decisión que forma parte de la identidad de la marca en el país.
Arias sostiene que el objetivo ahora es llevar esa historia a otros mercados:
“Queremos que el consumidor mexicano se sienta honrado del café que toma y que también represente al país fuera de México”.


















Comments