Por Gustavo Morales
Desde la época del PRI y el PAN, la seguridad en México siempre ha sido un terreno difícil, pero hoy el Gobierno Federal quiere demostrar que no se quedó con los “abrazos y no balazos”.
Y ahí, en el centro de la escena, tenemos al “Batman mexicano”, Omar García Harfuch, quien parece decidido a llevar el combate contra los crímenes de todo tipo a otro nivel.

La Estrategia Nacional contra la Extorsión ya está en marcha y parece que no se queda en discursos. Tiene estructura, tiene ejes y ya hasta se reportó que tiene resultados.
En Michoacán se reportaron los primeros detenidos, lo que demuestra que al menos esta vez, la inteligencia y la investigación no son sólo para países primermundistas.
Hasta el Consejo Coordinador Empresarial ha reconocido esta nueva estrategia. Y eso ya es decir mucho.

El sector productivo, ése que sufre de primera mano las amenazas, las llamadas intimidatorias y los cobros de piso, empieza a ver un rayito de esperanza.
Desde capacitar a operadores del 089 en manejo de crisis y negociación, hasta crear Unidades Antiextorsión en los Estados, bajo la perspectiva de la presidenta, con inteligencia, prevención y atención a las víctimas.
Pero Harfuch y compañía no se quedan en lo técnico. También se han anotado puntos con detenciones que han sido bien recibidas por Estados Unidos: un sujeto con 100 mil dólares en efectivo y seis miembros del Cártel del Noreste armados hasta los dientes. La embajada estadounidense aplaudió la acción en redes. Un guiño merecido para la diplomacia.
¿Será esta una nueva etapa en la seguridad nacional? ¿O sólo otra operación mediática para apaciguar al republicano que siempre busca intimidarnos?
Por ahora, lo cierto es que la estrategia tiene pies, cabeza y algo de impacto. Y si México quiere no sólo proteger a su gente, sino mejorar su imagen ante el mundo, y sobre todo ante su vecino del Norte, va por buen camino.
















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