En una fecha que va más allá del protocolo, el izamiento de la Bandera Nacional en Playas de Rosarito se convirtió en un momento de reflexión sobre el país y el papel de sus ciudadanos. La ceremonia fue encabezada por la presidenta municipal, Rocío Adame, quien convocó a reconocer el valor de los símbolos patrios en un contexto que exige unidad y responsabilidad colectiva.
El acto, realizado en la explanada del Palacio Municipal de Playas de Rosarito, incluyó honores a la bandera y un minuto de silencio en memoria de los elementos militares que recientemente perdieron la vida en el cumplimiento de su deber. El gesto marcó el tono de una ceremonia que no solo recordó la historia, sino también el presente.
En su mensaje, la alcaldesa subrayó el significado de este símbolo en momentos clave para el país.
“Al honrar esta bandera, honramos a todos los que nos dieron paz y tranquilidad a través de su esfuerzo. Esta bandera refrenda el honor de ser mexicanos, pero también nos recuerda el orgullo que traspasa fronteras. Sigamos trabajando para lograr la paz tan deseada”, expresó.
El Día de la Bandera, establecido oficialmente en 1940, representa uno de los recordatorios más visibles de la identidad nacional. En Rosarito, la ceremonia reflejó cómo estos actos cívicos mantienen vigencia, no solo como tradición, sino como una forma de reafirmar el vínculo entre comunidad, historia y presente.
















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