Baja California 2027: la contienda ya empezó
Faltan dos años para las elecciones de gobernador en Baja California, pero la carrera ya comenzó.
Aunque los discursos oficiales digan lo contrario, el ajedrez político está en marcha. En disputa estará el control de un Estado estratégico por su frontera, su peso electoral y su músculo económico. Y de entrada, MORENA arranca con ventaja.
De acuerdo con una encuesta de QM Estudios de Opinión en alianza con Heraldo Media Group, si hoy fueran las elecciones, ese partido obtendría el 48% de los votos.
Muy por encima del PAN, que apenas alcanza el 19%. Más abajo aparecen Movimiento Ciudadano y el PRI, empatados con 5%; el Partido del Trabajo con 4%; y el Partido Verde con 1%. Un 16% aún no decide. La oposición sigue desdibujada.
Es cierto, falta tiempo. Pero dos años no son eternos, y en política, el que madruga no sólo Dios lo ayuda, sino que lo posiciona, lo vuelve inevitable.
MORENA lo sabe. Y por eso ha empezado a mover sus fichas. El Consejo Nacional del partido ya definió los lineamientos para las elecciones de 2027, en un intento por mantener control interno y evitar guerras internas como las vividas en otros Estados.
Baja California es una joya compleja. Tiene un padrón electoral de 3.3 millones de votantes, siete municipios clave y una de las fronteras más activas del continente. Lo que pase en 2027 tendrá eco en todo el país.
Y aquí no sólo se elegirá gobernador, sino también 25 diputaciones locales, 17 de mayoría y 8 de representación proporcional. Por eso, el futuro equilibrio político de la región estará en juego.
Y mientras MORENA lidera las encuestas, comienzan a sonar los nombres. El más visible es el del alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño. No lo es únicamente por su cargo, sino por sus números.
La última encuesta de Mitofsky (junio 2025) lo coloca como el presidente municipal mejor evaluado de Baja California, con un 51.5% de aprobación.
Eso, en una ciudad tan compleja como Tijuana, no es poca cosa. El dato lo vuelve competitivo, incluso inevitable en la conversación pública.
Burgueño representa una narrativa que le puede servir a MORENA, donde prevalece su cercanía con la gente, control territorial y disciplina partidista.
Además, ha sabido mantener una relación funcional con los liderazgos nacionales, lo cual, en tiempos de centralismo político, cuenta más de lo que parece.
En el terreno operativo, también ha demostrado control político. Ha logrado mantener estabilidad interna en el municipio más poblado del Estado y consolidar alianzas clave con sectores empresariales y sociales. Esa capacidad de gobernabilidad, en un entorno tan exigente como Tijuana, le da peso específico dentro y fuera del partido.
Por eso, para algunos analistas, Burgueño ya corre con ventaja. Su dominio de la agenda local y su posicionamiento dentro del partido lo colocan como el perfil más viable rumbo a 2027. Y como dice el dicho, “va en caballo de hacienda”. Y aunque aún falta camino por recorrer, su figura se consolida como el punto de referencia en el tablero morenista.
Pero no es el único en la lista. Alejandro Ruiz Uribe, actual delegado de Programas para el Bienestar, tiene estructura, lealtad al proyecto de la 4T. Aunque su perfil es más técnico y menos mediático, no se le puede descartar.
También suenan el senador Armando Ayala Robles, exalcalde de Ensenada, con base territorial propia; la senadora Julieta Ramírez, joven, disciplinada y con buena relación con el obradorismo puro; y el diputado federal Fernando Castro Trenti, quien vuelve a figurar en los pasillos políticos tras años de distancia. Su experiencia y su capacidad de operación son conocidas.
Del lado de la oposición, el panorama es desolador. El PAN sigue sin liderazgo estatal visible ni narrativa clara. El PRI, prácticamente en extinción. Movimiento Ciudadano mantiene presencia mediática, pero no territorial. Y nadie, hasta ahora, parece dispuesto a encabezar una alternativa sólida y real frente a MORENA.
La clave, como siempre, será la participación ciudadana. Baja California ha demostrado que puede premiar el trabajo y castigar la soberbia.
Lo hizo en 2019, cuando acabó con el monopolio panista; lo reafirmó en 2021. Pero nada está escrito. Si algo enseña la política es que las ventajas se pueden esfumar… o consolidar, según el pulso de los próximos meses.
MORENA, de momento, juega con el viento a favor. Pero el reto es mantener la cohesión interna, evitar fracturas y elegir un perfil que garantice continuidad sin estancamiento. Porque en un Estado tan preponderante como Baja California, cualquier error puede costar caro.
Por lo pronto, la contienda de 2027 está más cerca de lo que parece. La moneda no está en el aire, pero ya empezó a girar.
Y en Baja California, donde la política se cocina rápido, eso es suficiente para que todos se preparen….o se queden fuera.
















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