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Necesitamos líderes no intereses

“La grandeza de un político no se mide por el poder que éste pueda ejercer, si no por la soledad que pueda tolerar”

Por Alejandro Borja

Como padre, mi mayor anhelo es que mis dos bellas hijas sean felices durante toda su vida, y con las herramientas que el destino me brindó, mejorar su calidad de vida. Ese es mi objetivo, esa es mi responsabilidad.

¿Ahora, cuál debe ser la responsabilidad de un gobernante? Debería ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, de la sociedad a la cual deben servir.

Su deber es administrar y no sentirse dueño de la ciudad en su efímero paso como funcionarios públicos, esa debe ser su más importante tarea.

Vivimos una época difícil, mediática, con avances tecnológicos y sistemas de información que nunca soñamos hace 30 años. Las redes sociales nos han hecho expertos a todos quienes tengamos acceso a ellas, a opinar y para hablar de medicina, política, movilidad sustentable, deportes, farándula y cualquier otro tema. 

Nunca más ciertas que en esta época las palabras de Nietzsche en su obra “Así hablaba Zaratustra”: 

“No miente tan sólo aquel que habla en contra de lo que sabe, sino ante todo aquel que habla en contra de lo que no sabe”

Necesitamos líderes no intereses, estadistas con visión no de ocurrencias ni intereses, funcionarios capaces no todólogos que por amistad, compadrazgo o afinidades económicas estén ahí. Ejemplos tenemos de sobra. Lo que aquí hay son muchos políticos-empresarios y empresarios–políticos, y la corrupción es una avenida de doble sentido.

Hay otros que han hecho de la política y la función pública su “modus vivendi”, pero nada de malo hay en eso. En nuestro vecino del norte, su líder actual es un anciano que se hizo millonario junto con su familia, y todos quienes los rodean, siendo sólo un servidor público; le llevó sus años, ejercer varios cargos, responsabilidades desde el congreso hasta sucesivos periodos de senador. Así es y se vale.

Por acá, un servidor público en menos de una década se convierte en un millonario empresario y no digamos que no, éstos son reverenciados por nosotros mismos, como sociedad, ya que hasta en un restaurante o cualquier evento público nos desvivimos por saludar a tal o cual personaje.

Se necesita una participación fuerte y contundente de toda la sociedad sin buscar intereses personales o beneficios más que el bien común o en mejorar la calidad de vida en nuestra ciudad.

Debemos exigir más, pero igualmente aportar y no sólo atacar, trabajar gobierno con ciudadanos y respetarnos más, refutar y señalar con contundencia los errores, así como señalar sin el temor de la repercusión gubernamental. 

Hoy no es ayer, la política y las reglas cambiaron y veo a una sociedad empoderada per sin rumbo, engañados, inventando intereses personales como si fueran beneficios generales y siguiendo sólo intereses como borregos. Tenía razón Cantinflas cuando comentó “En México no pasa nada y si pasa pues tenía que pasar”.

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