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Roberto Vega Solís: Un líder con visión en Coparmex Tijuana

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Hace 19 años Roberto Vega Solís siguió una corazonada. Su percepción del vigor y el potencial de Tijuana lo llevaron a convertirse en figura clave del ámbito empresarial bajacaliforniano, demostrando que el instinto y las ganas de trascender pueden ser poderosos motores de éxito en busca de una mejor ciudad.

Por: Alonso Valenzuela

La historia de Roberto Vega Solís, actual presidente de Coparmex Tijuana, es testimonio de esfuerzo y dedicación.

Su amor por Baja California es evidente. Llegó a esta tierra hace 19 años y rápidamente se enamoró de su potencial.

Ve una ciudad dinámica y llena de oportunidades, destacando a su gente, gastronomía, cerveza, vino, y la cercanía con San Diego.

Para él, Tijuana lo tiene todo: trabajo, diversión y una excelente calidad de vida.

• UNA CORAZONADA •

Arribando con puntualidad inglesa el encuentro con CAMPESTRE, Roberto comparte recuerdos y detalles de su vida, desde los comienzos hasta convertirse en figura clave del ámbito empresarial regional.

“Soy tijuanense, adoptado como muchos. Nací en Guadalajara, pero la vida me trajo a esta ciudad en el 2005 y aquí estamos felices de la vida. Sentía que Tijuana tenía algo y fue una corazonada. La percibía con vigor, crecimiento y potencial; sabía que aquí me iría mejor en todos los aspectos y llegué sin conocer más que a una persona, que me hizo el favor de pasar por mí al aeropuerto. Al pasar el tiempo he visto una evolución notable”, dice al principio de la charla.

• AMOR AL TRABAJO Y AL ESTUDIO •

Roberto cuenta que desde temprana edad demostró inclinación hacia el trabajo, la responsabilidad y la música clásica.

Evoca con cariño los veranos de su infancia, pasados en la ferretería de sus abuelos, donde aprendió el valor del esfuerzo, siendo esta experiencia, más que un simple pasaje, la que se convirtió en el cimiento de su ética laboral.

A los 17 años, mientras trabajaba en una franquicia de pizzas y actividades deportivas para niños, tuvo su primer encuentro con la independencia financiera.

Su primer sueldo lo dividió en dos: la mitad para su madre y la otra para comprarse unos tenis.

“Vengo de una familia de clase media, tradicional, sin muchas pretensiones, pero que siempre tuve los objetivos de estudiar para ingresar a las mejores escuelas. Me gradué de Comercio Internacional en el TEC de Monterrey e inmediatamente, tras conseguir una beca, me fui a Illinois para hacer el posgrado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales”.

• LIDERAZGO, ÉXITO Y EDUCACIÓN •

El actual presidente de Coparmex Tijuana lleva en su esencia la perseverancia y claridad de sus objetivos.

Durante nuestra sesión de preguntas, comparte la perspectiva que tiene sobre el éxito, sus gustos personales, y su compromiso con los valores y la educación.

Al entrar en ese tema, descubrimos que, para Roberto, el liderazgo es mucho más que una posición, y sí una gran responsabilidad y compromiso con su equipo. Lo ve como la capacidad de unir voluntades, talentos e intereses en una estrategia común.

En cuanto a la disputa de lograrlo como tijuanenses, asevera que el camino es trifásico: conocer y amar la ciudad, prepararse constantemente, y participar activamente.

“Es cómodo estar en la zona de confort, pero cuando quieres un cambio, hay que participar en lo que te guste, en lo que puedas hacer de manera positiva”.

Enfatiza lo fundamental de transformar la sociedad desde cualquier ámbito de acción, ya sea en el hogar, la oficina, o la comunidad. Bajo ese contexto, su exhortación a los tijuanenses es clara: involucrarse y contribuir al bienestar colectivo.

Considera que la educación y los valores son básicos para el desarrollo de cualquier sociedad, así que recomienda enfáticamente a todos los mexicanos la lectura de libros sobre civismo, enalteciendo la importancia de cultivar buenos valores y principios desde la infancia.

“La educación es el detonador y factor que impulsa el progreso, te mueve, te motiva. Debemos tener esa actitud ante el cambio, a como venga, adaptarse, reinventarse y salir adelante, porque todos los días son días diferentes y tenemos nuevos desafíos. Entonces hay que aprender, a sobrevivir”.

• SUS PASIONES •

Al hablar de temas más tribales, definitivamente para Roberto, el deporte ocupa un lugar especial en su vida.

Creció jugando béisbol y disfrutando de la pesca, actividades que le proporcionan momentos de tranquilidad y conexión con sus raíces.

Sus ídolos, como Babe Ruth, reflejan su admiración por figuras que marcaron historia en sus disciplinas, o la afinidad que tiene con los Yankees de Nueva York, que simbolizan su gusto por el espíritu competitivo.

La música es otra de sus grandes pasiones. Desde los clásicos de Luis Miguel y Vicente Fernández hasta la música ranchera y pop, encuentra la fuente de inspiración y alegría necesaria para los días que así lo demandan.

Sin embargo, y como todo aquel fan del séptimo arte, la película “Cinema Paradiso” y la música de Ennio Morricone que acompañan las escenas, resuenan particularmente en sus emociones, evocando una conexión con el pasado, como si pudiera estar presente en esa cabina donde Toto y Alfredo fraguaban su gran amistad.

• COMIDA Y VINO •

La gastronomía es muy especial en el corazón de Roberto. Su gusto por ella es amplio y variado, abarcando desde los sabores locales de Tijuana hasta la paella y los mariscos.

Por eso mismo –acompañado de risas– no duda en señalar que entre sus placeres culposos definitivamente está la comida de la región y la carne asada, tradición que disfruta en todas sus versiones.

Al igual, el vino es otra de sus pasiones, especialmente los del Valle de Guadalupe, apreciando la variedad y la calidad excepcional que ofrece su región.

• 19 AÑOS DE DISTANCIA •

Reflexionando sobre su propio viaje, desde su llegada a esta frontera hace 19 años, como un joven lleno de esperanza y ambición, comparte un mensaje de confianza y perseverancia.

Así que, si pudiera hablar con su yo más joven, afirma que le aconsejaría confiar en sí mismo, seguir sus sueños y trabajar con entusiasmo, augurando un futuro prometedor en Tijuana.

“Aquí he crecido, aquí me casé y nacieron mis hijos, aquí ya digamos, pues pasé de ser un muchacho soltero a ser ya un hombre de familia, a ser un empresario, ser un hombre responsable.

“Tengo 46 años, estoy en la mitad del camino, pero ya gran parte de mi esfuerzo, de mis metas, se derivan hacia la familia. Yo quiero que mis hijos sean muy cuidadosos de no generar la zona de confort para que no vaya a ser contraproducente el día de mañana; quiero que tengan ese apetito, esa hambre e ilusión de buscar retos para que puedan salir adelante”, concluye.

Al final, en medio de la plática y una sesión de fotos donde se le ve de lo más relajado, mientras suena una orquesta dirigida por Ennio Morricone como fondo, Roberto refleja la fina estampa de un líder exitoso y carismático, que pesar de sus numerosos compromisos y responsabilidades, siempre encuentra tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas que le hacen sonreír, como ver a las personas alcanzar sus metas y celebrar sus triunfos.

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