Pelón Pelo Rico llevó su icónico dulce de tamarindo a un terreno inesperado: el lujo. En colaboración con El Palacio de Hierro, la marca presentó en septiembre una edición especial llamada Pelón N°1, intervenida con hojuelas de oro comestible de 24 quilates.

La propuesta sustituyó el tradicional envase plástico por un frasco de cristal faceteado, con detalles dorados y un mecanismo que recuerda a una botella de perfumería.

La edición fue limitada a únicamente 600 piezas numeradas a nivel mundial, con cupos diarios de 90 unidades. Y conseguir una no era tan sencillo: los compradores debían acudir al módulo de la marca en El Palacio de Hierro Polanco, presentar su tarjeta departamental y superar un juego interactivo para obtener el derecho de adquirirla por apenas 20 pesos.

Una activación que convirtió uno de los dulces más reconocibles de México en un inesperado objeto de deseo para coleccionistas y amantes del marketing experiencial.















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