La Comisión Nacional del Agua (Conagua) prepara una intervención de gran escala en la canalización del Río Tijuana para retirar alrededor de 600 mil metros cúbicos de azolve, como parte de las acciones preventivas ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño durante los próximos meses.
La medida se desprende de gestiones realizadas por el Gobierno de Baja California ante autoridades federales y contempla trabajos coordinados entre dependencias de los tres órdenes de gobierno para recuperar capacidad hidráulica en puntos considerados críticos del cauce.
Para precisar las zonas que requieren intervención, especialistas de Conagua realizaron un levantamiento técnico en aproximadamente seis kilómetros de la canalización, utilizando drones de alta autonomía con los que se obtuvieron cerca de mil 200 imágenes para calcular volúmenes de sedimento y definir las áreas prioritarias para el desazolve.

De manera paralela, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) reportó avances en el retiro de basura y escombros en casi cuatro kilómetros, desde las compuertas de El Chaparral hasta el Puente Negro, como parte de las labores previas de limpieza.
La estrategia incluye también un componente social. Durante recorridos realizados en la canalización del Río Tijuana, Río Nuevo y Arroyo Alamar, brigadas identificaron 131 personas en condición de vulnerabilidad, de las cuales 84 aceptaron ser trasladadas voluntariamente a espacios seguros. Las autoridades señalaron que estas acciones se desarrollan bajo protocolos de derechos humanos antes del ingreso de maquinaria pesada a las zonas intervenidas.
Los trabajos forman parte de una estrategia preventiva más amplia que contempla la actualización de refugios temporales, revisión de mapas de riesgo y coordinación permanente entre autoridades federales, estatales y municipales para responder ante lluvias de mayor intensidad.

Aunque distintas autoridades locales han utilizado el término “Súper Niño”, los organismos meteorológicos internacionales lo describen técnicamente como un evento de El Niño que continúa fortaleciéndose. El Centro de Predicción Climática de NOAA estima una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno 2026-2027, aunque advierte que los impactos específicos en cada región no están garantizados.
La intervención en el Río Tijuana adquiere relevancia por tratarse de una infraestructura que atraviesa una zona densamente urbanizada y cuya capacidad para conducir grandes volúmenes de agua puede ser determinante durante episodios de lluvias intensas.

Con el desazolve previsto y las labores complementarias de limpieza, la prioridad será recuperar capacidad de flujo antes del periodo de mayores precipitaciones, reduciendo obstrucciones y preparando la canalización para responder ante escenarios meteorológicos más exigentes.
















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