Por: Rocio Adame, presidenta Municipal de Playas de Rosarito
Cada mañana, la mujer despierta con fuerza en el corazón, con la mirada puesta en un nuevo día y con las manos listas para construir un futuro mejor: para nosotras, para nuestra familia, para nuestra comunidad.
Durante décadas nos dijeron que ciertos caminos no eran para nuestros pasos; que había lugares donde no debíamos estar, decisiones que no debíamos tomar, sueños que no debíamos perseguir.
Hoy, estamos aquí, en una era distinta, demostrando que nuestra voz tiene eco y transforma realidades.
En Playas de Rosarito lo vemos todos los días, a través de mujeres que lideran empresas, en las maestras que forman a nuestras hijas e hijos, en las policías que protegen nuestra seguridad, en las doctoras, artistas, deportistas, emprendedoras y también en aquellas mujeres que, desde su hogar, son el corazón que mantiene todo en movimiento.
Hemos aprendido a abrir puertas sin cerrar otras; a liderar con sensibilidad, a decidir con el corazón y la razón, a comprender que la verdadera fortaleza no radica en imponerse, sino en compartir, sumar y construir juntas.
Sin embargo, la igualdad no es un punto de llegada, sino un camino que se recorre día a día. Aún enfrentamos violencia, discriminación y prejuicios. Por ello, debemos seguir alzando la voz, no con enojo, sino con determinación; no para dividir, sino para avanzar.
Como presidenta municipal, como madre, como mujer, me siento profundamente orgullosa de todas las mujeres que forman parte de esta comunidad. De aquellas que abrieron brecha y de quienes hoy trazan nuevas sendas para las generaciones que vienen detrás. Cada logro, cada paso, cada historia de esfuerzo, cuenta.
Nunca dudemos del valor de nuestra presencia. Somos semilla y fruto, impulso y ternura, mente brillante y corazón valiente.
¡No estamos solas!… caminamos juntas, hombro con hombro, construyendo un Rosarito más justo, igualitario y humano.
Celebremos lo que somos y lo que hemos alcanzado, pero sobre todo, sigamos soñando. Sigamos luchando por un mundo donde ninguna niña crezca con miedo, donde cada mujer viva libre, respetada y feliz.
Que tu fuerza te acompañe siempre, que tu voz nunca se apague y que tus pasos sigan marcando el rumbo hacia un futuro donde ser mujer sea sinónimo de orgullo, respeto y esperanza.
















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