El Grito de Independencia es, quizá, el acto cívico más importante de México.
Cada 15 de septiembre, millones de personas se reúnen en plazas públicas y hogares para recordar la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en Dolores, Guanajuato, hizo sonar las campanas de su parroquia y llamó al pueblo a levantarse en armas contra el dominio español.
Aquel episodio, conocido como el Grito de Dolores, marcó el inicio de la lucha independentista que se prolongaría por más de una década hasta consumarse en 1821.
Aunque históricamente el llamado ocurrió el día 16, la tradición ha establecido que la ceremonia se realice la noche del 15 de septiembre. Desde Palacio Nacional, en la Ciudad de México, la máxima autoridad del país hace sonar la campana original de Dolores, ondea la bandera y pronuncia los “vivas” en honor a los héroes de la patria: Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama, entre otros.
La multitud congregada en el Zócalo responde al unísono con entusiasmo: ¡Viva México! El acto se acompaña con fuegos artificiales, música y una verbena popular que celebra la identidad nacional.
Este 2025 la ceremonia adquiere un carácter histórico, pues será la primera vez que una mujer, la presidenta Claudia Sheinbaum, encabece el Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional. Con ello se añade un nuevo capítulo a una tradición que combina solemnidad y fiesta, memoria histórica y celebración contemporánea.
De acuerdo con el protocolo, la ceremonia dará inicio a las 23:00 horas, seguida por presentaciones artísticas y culturales que reforzarán el simbolismo de la fecha.
La importancia del Grito trasciende el acto ceremonial. Representa un momento de unidad nacional, donde se recuerda el valor de quienes dieron su vida por la libertad, pero también se reafirma la vigencia de los ideales de soberanía, justicia y dignidad.
En escuelas de todo el país, niños y jóvenes recrean este episodio como parte de los actos cívicos, aprendiendo que la independencia no fue un instante aislado, sino un proceso colectivo que dio forma a la nación mexicana.
Este año, México conmemora el 215 aniversario del inicio de la Independencia, siendo recordatorio de que aquel grito lanzado en Dolores cambió el rumbo de la historia, y aún continúa resonando como símbolo de identidad y orgullo nacional.
Presidenta Sheinbaum reconoce trabajo de mujeres militares en elaboración de banda presidencial
A través de mensaje en redes sociales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció a las mujeres militares de la Secretaría de la Defensa Nacional, por su trabajo, creatividad y patriotismo al confeccionar la banda presidencial que usará durante en la celebración del 215 Aniversario del Grito de Independencia.
“Portar la banda presidencial es verdadero honor y privilegio”, expresó la primera presidenta de México.
Además, dio a conocer un video documental sobre el proceso de elaboración de la banda presidencial, donde se observa a las militares en la toma de medidas, corte de lienzos, bordado del escudo nacional y solución de detalles para la entrega oficial a la jefa del Ejecutivo federal.El proceso de confección consta de 10 días y se lleva a cabo en las Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), ubicadas en la alcaldía Iztapalapa en la Ciudad de México.
Esta actividad se realiza cada año. Por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, desde el 1° de diciembre de 2018 es una de las responsabilidades de Sedena.
El primer día toman medidas y cortan tres piezas de raso americano verde, blanco y rojo.
Posteriormente, los lienzos se integran con hilo poliéster y se planchan constantemente para no perder forma, tamaño y calidad.
Una vez unidos los tres lienzos, se procede a tomar medidas para colocar el escudo nacional. También marcan, refilan y realzan las bases del pecho, lomo y cola del águila; la responsable cose con bastidor para asegurar el proceso.
El escudo se borda a mano con tres tipos de hilos canutillo en colores oro y plata. Esta tarea toma 32 horas.
Tras el bordado del escudo nacional, verifican que conserve las medidas; posteriormente, colocan la parte trasera de la banda y bordan el nombre de la presidenta.
Luego de la confección, se utiliza un maniquí con las medidas exactas de la primera mandataria para verificar la caída de la tela.
Revisadas las medidas, se coloca el fleco canelón y se intercalan los hilos verde, blanco y rojo para coincidir con el color de los lienzos.
Por último, las encargadas de la confección colocan la banda en una caja de madera y cristal para su resguardo.
Las Fuerzas Armadas son responsables de transportarla a Palacio Nacional para hacer entrega oficial a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
















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