Por: Rocio Adame Muñoz, presidenta municipal de Playas de Rosarito
El 2025 nos dejó grandes enseñanzas. Como cada año, fue un periodo de aprendizajes, pero estos últimos doce meses se sintieron distintos: más profundos, con mayor esencia, con más cercanía humana y con retos que nos invitaron a crecer. Fue un año que nos transformó.
Y no es para menos. El camino que recorremos es el que nos define. Cada experiencia vivida nos va moldeando como personas y como comunidad.
Ser hija, madre, hermana, abuela, funcionaria pública, y cada uno de estos roles que desempeño día con día, me recuerdan quién soy y, sobre todo, por qué trabajo con compromiso y responsabilidad al servicio de los demás.
Hoy, al abrir un nuevo capítulo en nuestras vidas con la llegada del 2026, es fundamental mirar atrás con gratitud, reconocer lo que hemos vivido, valorar lo que somos y tener muy claro lo que queremos llegar a ser. El futuro se construye con memoria, con conciencia y con esperanza.
De todo corazón, deseo que hayan pasado estas celebraciones decembrinas rodeados de amor, de familia y de afecto, y que este nuevo año haya iniciado para ustedes con energía renovada.
Aunque pudiera parecer que es sólo el paso de un día a otro, de un 31 de diciembre a un 1 de enero, la realidad es que muchos —y me incluyo— sentimos ese impulso profundo de mejorar, de crecer, de cumplir lo que nos prometimos y de ser más felices en cada uno de los días que nos regala este 2026.
De mi parte, y con todo mi cariño, deseo un excelente 2026 a las y los ciudadanos de Playas de Rosarito.
Y de parte de nuestro municipio, extiendo este deseo a los demás municipios, estados y países: que este nuevo año esté lleno de bendiciones, salud, unidad y oportunidades para todas y todos.
Que el 2026 sea un año de trabajo conjunto, de esperanza renovada y de logros compartidos.
Con afecto y convicción, Mtra. Rocio Adame Muñoz, presidenta municipal de Playas de Rosarito
















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