Ferrari, Mercedes, McLaren y Red Bull encabezan una parrilla que ya no solo compite por décimas de segundo en la pista, sino también por consolidarse como uno de los negocios deportivos más valiosos del mundo.
La Fórmula 1 vive uno de los momentos financieros más sólidos de su historia.
De acuerdo con estimaciones publicadas por Forbes, los diez equipos que integran la parrilla en 2025 alcanzan una valoración promedio de 3,600 millones de dólares, un crecimiento acelerado que refleja la transformación del campeonato en un activo deportivo altamente rentable y atractivo para inversionistas globales.
El interés del capital privado y de grandes fortunas por ingresar al serial quedó evidenciado recientemente con las negociaciones para la venta de una participación minoritaria del equipo Mercedes, encabezado por Toto Wolff, en una operación que valora a la escudería alemana en alrededor de 6,000 millones de dólares.




Esta cifra representa un incremento cercano al 58% frente a la valuación estimada por Forbes apenas dos años atrás y coloca a Mercedes por encima de varias franquicias de ligas como la NFL, la NBA, la MLB y la NHL.
Sin embargo, el liderazgo en valor dentro de la Fórmula 1 sigue perteneciendo a Ferrari.
La escudería italiana, la más histórica del campeonato, encabeza el ranking con una valoración de 6,500 millones de dólares, impulsada por su posición única dentro del ecosistema de la F1, su fortaleza comercial y su enorme alcance mediático, de acuerdo con el análisis de Forbes.
El auge no se limita a los equipos de punta. En 2025, todas las escuderías de la parrilla están valuadas en al menos 1,500 millones de dólares, cuando hace apenas dos años solo cuatro superaban ese umbral.
En conjunto, el valor promedio de los equipos se ha incrementado 89% desde 2023, en paralelo con un crecimiento sostenido de los ingresos, que el año pasado promediaron 430 millones de dólares por escudería.
Detrás de este salto se encuentra un cambio estructural clave: la implementación del límite de costos en 2021. Este mecanismo, que restringe el gasto operativo relacionado con el desarrollo de los monoplazas a cerca de 170 millones de dólares por temporada —con un aumento previsto a 215 millones—, puso fin a una prolongada carrera armamentista que había llevado los presupuestos de los equipos líderes por encima de los 400 millones de dólares anuales. El resultado ha sido un entorno más predecible y rentable.
Según estimaciones de Forbes, seis equipos registraron beneficios el año pasado y los restantes se encuentran cerca del punto de equilibrio. Mercedes, por ejemplo, reportó un beneficio operativo de 202 millones de dólares en 2024, mientras que McLaren pasó de pérdidas significativas en 2018 a una ganancia operativa de 61 millones de dólares, consolidándose como uno de los casos más claros de recuperación financiera en el deporte.
Este cambio de perfil ha detonado transacciones con múltiplos cada vez más elevados. Las valoraciones actuales de los equipos de Fórmula 1 rondan, en promedio, ocho veces sus ingresos anuales, frente a 2.3 veces en 2019 y 4.9 veces en 2023, de acuerdo con Forbes. Aunque estas cifras aún se sitúan por debajo de los múltiplos promedio de la NFL y la NBA, reflejan una confianza creciente en la estabilidad del modelo de negocio de la categoría.
No obstante, el crecimiento también plantea interrogantes. A diferencia de otras ligas, los equipos de Fórmula 1 no controlan la propiedad intelectual del campeonato, que pertenece a Liberty Media desde 2017. Además, el calendario limitado a 24 Grandes Premios reduce el inventario de contenidos frente a ligas con cientos de partidos por temporada, y el espacio para patrocinadores en los monoplazas es finito. Incluso con el nuevo acuerdo de derechos en Estados Unidos con Apple TV+, la audiencia promedio en ese país aún se mantiene por debajo de otras competencias automovilísticas.
Aun así, el atractivo de la escasez —con solo 11 equipos en la parrilla a partir de la entrada de Cadillac— y el interés persistente de nuevos inversionistas continúan sosteniendo las valoraciones. Para analistas citados por Forbes, la Fórmula 1 ha dejado de ser un deporte donde los equipos absorbían pérdidas crónicas para convertirse en un activo estructuralmente rentable, comparable, en sus mejores casos, con las franquicias más sólidas del deporte profesional estadounidense.
















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