La industria de dispositivos médicos en Baja California continúa consolidándose como uno de los motores tecnológicos más relevantes del país. Desde Tijuana, empresas especializadas están impulsando desarrollos de alta complejidad que hoy colocan a la región como un referente internacional en innovación aplicada a la salud.
Uno de los casos que mejor ilustra esta evolución es Össur Medical, compañía de origen islandés —líder global en ortopedia avanzada y biorrobótica— cuya planta en Tijuana se ha convertido en la fábrica más grande, más compleja y más estratégica de toda la corporación, de acuerdo con Eduardo Salcedo, director general de Össur México.
Salcedo explica que la empresa es una de solo dos en el mundo capaces de producir prótesis controladas mediante pensamiento. El sistema opera a través de impulsos cerebrales que se transmiten de forma inalámbrica hacia una mano robótica, la cual interpreta la señal y reproduce el movimiento imaginado por la persona. Una parte importante de esta tecnología se fabrica desde la frontera mexicana.
Össur opera en Tijuana desde 2010. Actualmente emplea a 800 colaboradores altamente capacitados, responsables de producir más de 25 mil dispositivos anuales, con exportaciones que se dividen entre Estados Unidos —que absorbe el 50%— y mercados de Europa y otras regiones.
El crecimiento del complejo, señala Salcedo, se explica por la capacidad del talento local. Desde su llegada, especialistas de Japón, Alemania y otros países han entrenado a los ingenieros de Tijuana, quienes han mostrado niveles de aprendizaje que sorprenden incluso a los expertos internacionales.
“La mano calificada de Tijuana tiene una curva de aprendizaje sorprendente, incluso superior a la que han visto en Medio Oriente, África o Europa”, afirma el director.
Pese al liderazgo en manufactura, Salcedo reconoce que uno de los desafíos del sector sigue siendo el limitado desarrollo de la cadena de suministro local, que hoy apenas cubre entre 15% y 20% de los insumos requeridos. Para avanzar, considera indispensable fortalecer el marco regulatorio, impulsar el emprendimiento tecnológico y promover que más jóvenes diseñen soluciones propias.
La apuesta, sostiene, debe orientarse a que México deje de depender únicamente de la manufactura de ideas externas.
“México, y Baja California en particular, somos excelentes manufacturadores de ideas de terceros; lo que sigue es convertirnos en diseñadores y manufacturadores de ideas propias, y ese paso debe acelerarse”.


















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