Más de una década después de que la mansión conocida como The One concentrara la atención del mercado inmobiliario de lujo por su ambicioso precio inicial, una nueva propiedad en California emerge con la intención de redefinir los límites del segmento residencial de alto nivel en Estados Unidos.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, esta nueva megamansión ha salido al mercado con un precio de 400 millones de dólares, una cifra que, de concretarse, superaría las ventas residenciales más elevadas registradas en el país.
El antecedente más reciente en este tipo de operaciones incluye la venta en 2022 de The One, originalmente promovida por el desarrollador Nile Niami con un precio de 500 millones de dólares, aunque finalmente fue adquirida en una subasta de bancarrota por 141 millones de dólares por Richard Saghian.
Esta cifra quedó muy por debajo del récord establecido en 2019 por Ken Griffin, quien pagó 238 millones de dólares por un ático en Nueva York. En comparación, la nueva propiedad en California también rebasa otros referentes recientes, como un rancho en Aspen valuado en 300 millones de dólares y una residencia frente al mar en Miami listada en 237 millones.
La propiedad, concluida en 2018 tras aproximadamente diez años de construcción, se ubica en un terreno plano de ocho acres con vistas al campo de golf, la ciudad de Los Ángeles y el océano Pacífico. El proyecto arquitectónico fue desarrollado por Peter Marino en colaboración con Peter McCoy, de McCoy Construction. La superficie total alcanza los 70,000 pies cuadrados, equivalentes a cerca de 6,500 metros cuadrados, con una distribución que incluye 39 dormitorios, 50 baños completos y nueve medios baños.
El inmueble está compuesto por una residencia principal de aproximadamente 4,645 metros cuadrados, además de una casa de huéspedes independiente de cerca de 2,800 metros cuadrados. Entre sus características se encuentran múltiples salas de estar y comedores, dos cocinas —una de tipo comercial y otra de uso familiar— y ocho despensas de servicio. Las instalaciones incluyen también una sala de cine, spa completo con áreas separadas, piscina cubierta, hammam, zonas de hidroterapia, gimnasio, estudio de pilates y salón de belleza.
En el exterior, la propiedad cuenta con una piscina revestida de mosaicos, acompañada de fuentes escalonadas y una escultura del artista Jeff Koons. Los jardines integran además una cancha de tenis con área de observación y un pabellón para comidas al aire libre equipado con horno de pizza. El complejo dispone de un garaje subterráneo, espacios de seguridad, tres elevadores y áreas de servicio que incluyen lavanderías, almacenamiento de arte y una sala de rayos X, además de una caseta de vigilancia independiente.
Según la información disponible, la construcción superó los 350 millones de dólares. El terreno fue adquirido en 2010 por una entidad vinculada a la familia Al-Thani, que gobierna Qatar, por 35 millones de dólares. Actualmente, la propiedad genera impuestos anuales superiores a 1.4 millones de dólares y se encuentra en el mercado a través de los agentes Jack Harris y Michael Fahimian, de The Beverly Hills Estates.

































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