Lo que amenazaba con convertirse en un caos logístico de última hora en la Copa del Mundo quedó en un amago. Luego de que la FIFA pusiera sobre la mesa la posibilidad de adelantar el crucial enfrentamiento entre México e Inglaterra debido a las alertas climáticas en la capital del país, se ha confirmado que el encuentro se disputará en su horario original: las 17:00 horas, tiempo de Baja California (18:00 horas del centro de México).
La presión ejercida por ambas federaciones y el rechazo generalizado de los cuerpos técnicos fueron clave para que el máximo organismo del futbol decidiera mantener la programación estelar de la tarde y no mover el juego al mediodía (que en nuestra región habrían sido las 11:00 AM).
Molestia profunda en el nido tricolor
Al interior de la Selección Mexicana la noticia del posible cambio cayó como un balde de agua fría. Modificar el silbatazo inicial implicaba alterar por completo un itinerario de trabajo meticulosamente programado, afectando los horarios de entrenamiento, la logística de traslado, la nutrición y los ciclos de sueño y descanso de los futbolistas.
El factor físico era la principal preocupación del cuerpo médico nacional. Con una plantilla desgastada y dos jugadores clave “tocados” —entre ellos el atacante Roberto “Piojo” Alvarado—, esas seis horas de diferencia se consideraban vitales para acelerar los procesos de recuperación y fisioterapia de cara a un duelo de alta intensidad ante los británicos.
“Una patada en el estómago”: Javier Aguirre
El director técnico de la Selección Mexicana, Javier Aguirre, no ocultó su frustración antes de que se oficializara el freno a la propuesta de FIFA, lanzando una dura crítica a las formas en que el organismo maneja este tipo de contingencias.
“Es una putada, me lo informaron aquí. Digo, no estoy de acuerdo, no me piden mi opinión, pero ni modo e insisto en ello: FIFA manda y a tragar ajo y agua”, expresó con su característico estilo directo.
El estratega nacional enfatizó el impacto negativo que esta volatilidad genera en la preparación táctica: “Es como una patada en el estómago porque claro, esto cambia todo. Ahora hay que cambiar todo el plan, todo el trabajo; no que se vaya al garete, pero casi, porque te estás tragando seis horas que tenías programadas. No me gusta nada, evidentemente acataremos lo que diga FIFA, pero a mí, a mí especialmente, no me gusta nada ni a mis jugadores”.
Inglaterra formaliza su queja; Rashford pide enfoque
El malestar no fue exclusivo del bando mexicano. En el campamento de los Three Lions la propuesta de la FIFA también fue recibida con total desagrado. La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) reaccionó de inmediato emitiendo una apelación formal ante el comité organizador para exigir que se respetara el acuerdo inicial, argumentando que el cambio repentino rompía el principio de equidad deportiva y planeación de los planteles.
Pese a la tensión en los despachos, el delantero inglés Marcus Rashford intentó enfriar los ánimos y apelar al profesionalismo del cuadro europeo ante los micrófonos:
“Tiene que ser igual. Debemos mantenernos concentrados y estar preparados para cualquier cosa. Creo que esa es una de nuestras fortalezas como grupo”, señaló el atacante, dejando en claro que, más allá del horario, Inglaterra saldrá a encarar el compromiso con la máxima seriedad.
Con las aguas ya calmadas y el reloj de la FIFA sincronizado de nuevo a las 17:00 horas locales (PST), la mesa está puesta para que la afición en Tijuana prepare la pantalla para uno de los choques más esperados de la fase final, donde la única tormenta que se espera sea de carácter futbolístico.
















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