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Ensenada, tiene problemas crónicos que requieren atención urgente.

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Ensenada se entiende mejor cuando se escucha a quienes la viven todos los días. En las conversaciones con ciudadanos de distintos sectores aparecen preocupaciones concretas: las condiciones de las vialidades, las dificultades para conectarse de un punto a otro y los servicios urbanos que hacen falta o funcionan de manera insuficiente. Son asuntos que atraviesan la rutina y terminan por definir algo tan importante como la calidad de vida.

Durante estas primeras semanas de encuentros, una inquietud ha estado presente: la persistencia de problemas que regresan, se prolongan o nunca terminan de resolverse. Esa repetición merece atención. Cuando una dificultad se vuelve parte del paisaje cotidiano, existe el riesgo de acostumbrarnos a ella y de perder de vista cuánto nos cuesta.

He pensado en Ensenada como una ciudad con padecimientos crónicos. Algunos todavía pueden contenerse; otros requieren una atención mucho más profunda. La comparación con la medicina ayuda a explicar el sentido de este ejercicio: antes de establecer un diagnóstico, hay que conocer los síntomas, saber desde cuándo existen y comprender cómo afectan a quien los padece.

Con una ciudad, escuchar exige reconocer que una misma problemática puede vivirse de maneras distintas. Una vialidad deteriorada tiene consecuencias diferentes para quien realiza un trayecto diario, para quien depende de ella para trabajar o para quien necesita acceder a un servicio. Cada experiencia aporta información que una visión general puede dejar fuera.

Ahí comienza, a mi juicio, una nueva lógica para Ensenada: darle a la experiencia de sus habitantes un lugar central en la comprensión de sus problemas. Escuchar con atención, formular mejores preguntas y reunir elementos suficientes para distinguir las urgencias de las causas que las mantienen.

La vocación turística, productiva y cultural de Ensenada también depende de esa vida cotidiana. El atractivo de una ciudad y el bienestar de quienes la habitan están estrechamente relacionados. Por eso, hablar de su futuro implica revisar las condiciones básicas que permiten trabajar, trasladarse, convivir y desarrollar un proyecto de vida.

Muchos de los retos señalados por los ciudadanos se han acumulado durante años. Comprenderlos requiere continuidad en el diálogo, coordinación y una mirada capaz de relacionar lo que ocurre en distintos puntos del municipio. Los testimonios deben ayudar a construir un diagnóstico serio, con prioridades claras y suficiente profundidad para orientar las decisiones.

La urgencia está presente y no admite más indiferencia. Ensenada lleva demasiado tiempo conviviendo con problemas que se repiten, se agravan y terminan por asumirse como parte de la normalidad. No podemos seguir administrando los mismos padecimientos sin atender sus causas de fondo.

Es momento de reconocer lo que le corresponde a cada quien, asumir responsabilidades y entender que sacar adelante a Ensenada requiere una construcción en conjunto. Gobierno, sectores productivos, organizaciones y ciudadanía tenemos una parte que aportar, pero también una responsabilidad que cumplir.

Por eso este ejercicio de escuchar no puede quedarse en recopilar inconformidades. Tiene que servir para identificar con claridad dónde están los problemas, qué los ha mantenido durante tantos años y cuáles requieren atención urgente.

Ensenada ya no aguanta una administración más atendiendo solamente los síntomas. Si seguimos postergando las causas de fondo, corremos el riesgo de llevar a la ciudad a un punto de colapso en problemas que hoy todavía estamos a tiempo de contener.

Hay que asumir responsabilidades. Cada quien desde el espacio que le corresponde. Recuperar Ensenada no será tarea de una sola persona ni de un solo sector; tendrá que ser una construcción en conjunto.

Ensenada no puede esperar otra administración para atender sus problemas de fondo. Hay padecimientos que ya son urgentes. Reconocerlos, asumir lo que nos corresponde y comenzar a atender sus causas es una responsabilidad que ya no podemos seguir aplazando.

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