Hay eventos que se convierten en tradición. Y hay otros que evolucionan hasta volverse motor económico, escaparate cultural y carta de presentación turística. El Ensenada Beer Fest cumple 15 años y no solo celebra cerveza: celebra identidad.
Los próximos 20 y 21 de marzo, Ensenada volverá a brindar a lo grande. Lo que comenzó como un festival de un solo día hoy ocupa dos jornadas completas ante la creciente demanda. El viernes 20, de 4 de la tarde a medianoche; el sábado 21, desde las 12 del día hasta las 12 de la noche. La meta: reunir a 20 mil personas y consolidarse como el tercer evento más importante del municipio.

Ochenta casas cerveceras distribuidas en 120 stands ofrecerán una radiografía líquida del movimiento artesanal, con etiquetas locales, nacionales e internacionales, incluyendo propuestas provenientes del estado de Washington, en Estados Unidos. A la experiencia se suman restaurantes como Humo, que pondrán el sabor a la celebración.
La música será el otro ingrediente esencial. En el escenario resonarán agrupaciones como Sonora Dinamita, en una mezcla que promete convertir la degustación en fiesta colectiva.
Pero el impacto va más allá del recinto. Se estima una derrama económica de 28 millones de pesos por día, cifra que no solo beneficia al festival, sino que se expande hacia hoteles, carretas de mariscos, restaurantes y comercios diversos. Además del evento principal, la Copa Cervecera del Pacífico —que inicia el 14 de marzo— y el congreso cervecero previo al festival atraen visitantes, jueces y especialistas, generando una dinámica económica que se siente en toda la ciudad.
Sobre la Copa Cervecera del Pacífico, detalló que se realiza a puerta cerrada, bajo estrictos códigos de evaluación donde los jueces —en su mayoría extranjeros— no conocen la marca que están calificando, garantizando imparcialidad y calidad.
Considerado uno de los principales festivales cerveceros de México y referente indiscutible en Baja California, el Ensenada Beer Fest ha demostrado que la cerveza artesanal es también industria, turismo y narrativa regional.
Quince años después, la espuma no se desvanece. Al contrario: crece, se profesionaliza y confirma que en Ensenada la cultura también se sirve fría y en vaso amplio.















Comments