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En Tijuana, la industria se piensa a sí misma

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Realizada a inicios de octubre, la Cumbre Empresarial Canacintra 2025 trascendió el formato de encuentro convencional.

En lo personal, y con gran satisfacción, puedo definirla como un espejo en el que la industria de Tijuana se examinó con seriedad, sentido de futuro y, sobre todo, responsabilidad social.

Más de doscientos líderes de ambos lados de la frontera se reunieron para hablar de lo que realmente importa y mantener el pulso de la productividad en un mundo que cambia a velocidad digital.

Hubo conferencias, paneles y debates; pero, sobre todo, hubo visión.

El presidente de la cámara, Alejandro Jaramillo Osuna, lo sintetizó con claridad: “La Cumbre es una plataforma para generar ideas, negocios y conciencia social”. 

Y no fue una frase vacía: parte de lo recaudado se destinó al Museo El Trompo, recordándonos que el desarrollo industrial también debe traducirse en oportunidades para la ciencia y la educación.

Los temas estuvieron a la altura del momento: inteligencia artificial, geopolítica, aranceles, productividad y adaptación ante desafíos emergentes. Los empresarios de Baja California no sólo escuchamos a expertos, sino a estrategas que conciben el mundo como un tablero de decisiones donde México debe jugar con inteligencia.

Entre los ponentes, destacó por la precisión de sus ideas Frédéric García, ex CEO y consejero de Airbus México, hoy Senior Advisor en ESL, quien ofreció una lectura lúcida sobre el papel de México en la nueva economía digital. Su mensaje fue certero: el país tiene condiciones para ser socio estratégico de Estados Unidos en la industria de la IA, pero necesita definirse y decidir su lugar en la historia tecnológica del continente. Fue un privilegio tenerlo en Baja California; su lectura de la geopolítica tecnológica parte de comprender a México desde dentro, con la perspectiva entrenada de quien ha observado por más de dos décadas la evolución de nuestra industria.

Junto a él, Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin American, aportó una lectura macroeconómica precisa: diversificar mercados, reducir la dependencia de un sólo socio comercial y apostar por cadenas de valor regionales que garanticen sostenibilidad a largo plazo. 

Más allá de los datos duros, apeló a la madurez del sector: los empresarios deben ir más allá del trimestre fiscal, entendiendo que la estabilidad económica es, ante todo, una construcción colectiva.

Por su parte, Omar Murillo, de Motorola Solutions, subrayó la relevancia de la tecnología aplicada a la seguridad industrial y urbana. Su exposición mostró cómo conectividad, digitalización y análisis predictivo pueden proteger no solo instalaciones, sino también a las comunidades que dependen de ellas.

Como resultado, en cada ponencia se puntualizó una constante: adaptarse, cooperar y anticiparse. 

Porque, si algo quedó claro, es que el futuro industrial no pertenece a quienes más producen, sino a quienes piensan mejor.

Y Tijuana, en ese sentido, demostró estar lista. Capaz de convocar a los protagonistas, de incentivar el debate y vincular la economía con conciencia. 

Por eso, la Cumbre Canacintra 2025 es el reflejo de una ciudad que entiende que el progreso no se mide únicamente en exportaciones, sino en ideas, talento y voluntad.

Así que podemos estar tranquilos, porque en Tijuana se piensa, se propone y se conecta, gracias a una generación de líderes que no espera a que el futuro llegue, sino que ya lo está construyendo.

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