Cada año, desde la madrugada del viernes tras el Día de Acción de Gracias, se repite una escena familiar entre Tijuana y San Diego: miles de tijuanenses cruzan la frontera rumbo a centros comerciales estadounidenses, ávidos de descuentos, variedad y la sensación de un “adelanto navideño”. Ese ritual de consumo ya se convirtió en tradición —una costumbre de fines de noviembre que marca el inicio de la temporada invernal de compras transfronterizas.
El punto natural de este éxodo comercial es Las Americas Premium Outlets, un enorme centro de descuentos ubicado en San Ysidro, California, justo al otro lado de la frontera con Tijuana.
Este centro cuenta con unas 125 tiendas distribuidas en 560 000 pies cuadrados de superficie, lo que lo convierte en un imán tanto para residentes del condado de San Diego como para compradores mexicanos.



La mezcla de marcas de lujo accesible, moda contemporánea, calzado deportivo y accesorios premium hacen del centro un punto imprescindible para quienes buscan descuentos profundos. Entre las tiendas más concurridas destacan: Polo Ralph Lauren, Banana Republic Factory Store, Nike Factory Store, Coach, y Hugo Boss Factory Store, una de las opciones de gama más alta en Las Americas.
Y es que la cercanía con la frontera y la facilidad de acceso lo hacen ideal para quien sale de Tijuana con la idea de aprovechar las ofertas y regresar el mismo día.
Durante el “Black Friday”, ese tránsito se intensifica exponencialmente. Este 2025, los reportes prevén largas filas y un fuerte tráfico vehicular en la garita San Ysidro. Comerciantes y autoridades se preparan con personal adicional, refuerzos de seguridad y modalidades de venta mixtas (en línea + recogida en tienda) para manejar el flujo de compradores.
El impacto económico del fenómeno binacional
Para muchos tijuanenses, cruzar a San Diego en Black Friday es un hábito —una estrategia para acceder a productos con descuentos atractivos, variedad y calidad, difícil de conseguir del otro lado.
Un análisis reciente proyecta que la unión de Black Friday (en Estados Unidos) y el equivalente mexicano Buen Fin genera una derrama económica masiva que podría superar los 10 600 millones de dólares en la región fronteriza.
Este flujo comercial transfronterizo no solo representa una oportunidad de consumo, sino también una fuente de ingresos para comercios en San Diego —y un recordatorio de la interdependencia económica entre ambas ciudades.
A nivel local, los comercios de San Ysidro históricamente han reportado aumentos de ventas de hasta un 80 % durante esta temporada respecto a días comunes.
Tijuana desde el otro lado del espejo
Para quienes vivimos en Tijuana, este éxodo de consumo tiene efectos tangibles: saturación en la garita, tráfico intenso, espera prolongada —a veces de una a dos horas para cruzar— y una planificación logística que requiere revisar documentos, combustible, horarios y el valor de lo que se piensa comprar.
Pero también representa una ventana de oportunidad: muchas familias adelantan regalos navideños, compras de tecnología, ropa, artículos del hogar, y en general productos que en México suelen tener precios más elevados o disponibilidad limitada. El atractivo de ofertas de hasta 40 % o 50 % —y en algunos casos descuentos agresivos de hasta 70 % en marcas de ropa o calzado— es parte del motor que impulsa el cruce.
















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