El Club Campestre Tijuana se transformó el pasado 11 de octubre en el epicentro de la cultura enológica y gastronómica de la región con la celebración de la 4ta Edición del Festival Vino Sin Fronteras, organizado por el Comité Provino, el cual se disfrutó de las 15:00 a las 22:00 horas.
Este magno evento reunió en un solo lugar a 40 vinícolas de los valles de Baja California con degustación y venta de 80 etiquetas de vino, entre variedades de vinos blancos, rosados, tintos y vinos espumosos.

“El objetivo principal del festival fue seguir fomentando la cultura del vino ante el público de ambos lados de la frontera, así como representar una importante plataforma de promoción para el enoturismo entre visitantes nacionales y del Sur de California, entusiastas del vino, medios de comunicación y organismos empresariales de la zona metropolitana y de San Diego, California”, puntualizó Wenceslao Martínez presidente de Provino.
Gracias a la alianza con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) de Tijuana se contó con la participación de 30 restaurantes de Tijuana, Ensenada, Valle de Guadalupe, Rosarito y Tecate, los cuales ofrecieron muestras gastronómicas en diversas preparaciones frías, calientes, saladas y dulces.

De igual forma se tuvo la presencia musical, misma que estuvo conformado por talento local para complementar perfectamente la experiencia.
Reafirmando el espíritu del festival por crear un puente entre ambos lados de la frontera norte del país a través de la vitivinicultura y estrechando lazos con otras regiones productoras, esta cuarta edición regaló como Región Vitivinícola Invitada a Paso Robles.


También enriqueció la oferta enológica la participación de bodegas como Ancient Peaks Winery, Bodega de Edgar, Field Recordings, Hope Family Wines, Truss y Vina Robles, gracias a la colaboración con Paso Robles Wine Country Alliance.
Como parte de los esfuerzos de Provino Baja California por beneficiar a grupos vulnerables de los valles vitivinícolas, este festival tuvo además un impacto social ya que una importante suma de los ingresos que se generaron serán destinados para la rehabilitación de la Unidad Deportiva del Ejido El Porvenir.

Al fomentar el deporte y el esparcimiento, así como al dignificar los espacios, se apuesta por un desarrollo integral en el corazón del Valle de Guadalupe, evitando que niños y jóvenes sean víctimas de malos hábitos.

















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