La migración es una marca de la humanidad que ha sido practicada a través del tiempo y que la mayoría de los seres han realizado como una regla, se mueven de lugar, cambian de colonia, de ciudad y de país, pues es la manera en que los humanos han poblado el mundo, afirmó el periodista Carlos Puig.
En su conferencia “La diáspora mexicana, el talento que voló al norte”, el comentarista anotó que migrar también es la forma en que se encuentran las culturas y se mezclan, se hacen cada vez más ricas y mejoran, no se puede disociar “de dónde soy” con el “quien soy”.
Está en el alma de una diáspora, de un migrante individual o colectivo no tener países, sino identidades, las raíces inmovilizan en el sentido literal, pues están hechas para que nada se mueva de la tierra, “para que el mayor viento no mueva al árbol, las diásporas no tienen raíces, lo que tienen es identidad”.
Consideró que el éxito de nuestra migración mexicana y de cualquier otra, es la manera en que se entiende, “como un algo íntimo y personal, no es algo que se muestre, no hay artificio, pues el artificio convierte en folklor lo pertenencial”, lo que se aplica no sólo a la diáspora mexicana hacia estados Unidos, sino también en otras partes del mundo.
Las diásporas, manifestó, son colectivas porque nunca pretendieron serlo, nacen de decisiones personales y no son sencillas, pues tienden a convertir a los individuos en resistentes, “los idiomas se aprenden, el clima, la religión, la hora de comer, y estoy convencido de que algo similar sucede en lo individual y con las diásporas en lo colectivo”.
Lo extraño, lo ajeno, expande el cerebro, pero también el corazón y el alma, “los que se han atrevido a viajar a lo desconocido han cambiado su alma y corazón y han expandido su mente en otro lado” manifestó quien en 1988 ganara el Premio Nacional del Periodismo
Incluso el columnista dijo estar convencido de que México no hubiera sido un mejor país de no incluir a los millones de connacionales que no viven en territorio nacional. Ninguna raza ni país puede ser exitoso si no incluyen a los que por accidente de la historia viven en otra parte, “no sólo eso, yo creo que es imposible progresar como país si no nos volvemos todos un poco migrantes”.
En el caso de Tijuana, concluyó que se trata de una ciudad de migrantes que continúan llegando y es un claro ejemplo de lo que significa la migración y la diáspora.
- Migrar también es la forma en que se encuentran las culturas y se mezclan
- Está en el alma de una diáspora, de un migrante individual o colectivo no tener países, sino identidades
- Los que se han atrevido a viajar a lo desconocido han cambiado su alma y corazón y han expandido su mente en otro lado




















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