La contaminación del río Tijuana volvió a ocupar un lugar central en la conversación binacional luego de que el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, manifestara su compromiso de trabajar en la atención de esta problemática durante una visita a San Diego.
El diplomático expresó su interés en avanzar hacia una solución a la crisis ambiental que afecta a comunidades de ambos lados de la frontera.

El planteamiento ocurre en medio de las solicitudes de autoridades locales y organizaciones ambientales de San Diego para fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas, garantizar financiamiento para infraestructura y establecer compromisos que permitan contener el flujo de aguas residuales que cruza hacia territorio estadounidense.
Uno de los puntos abordados fue la posibilidad de incorporar estándares ambientales vinculantes durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Al respecto, Lazzeri señaló que no considera indispensable incluir nuevas disposiciones en el acuerdo comercial, argumentando que el tema ya representa una prioridad para el gobierno mexicano.
La situación del río Tijuana constituye uno de los principales desafíos compartidos por la región CaliBaja. Sus efectos trascienden el ámbito ambiental y alcanzan la salud pública, la actividad turística, las comunidades costeras y la percepción internacional de la región.
La visita del embajador coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de coordinación entre los gobiernos de México y Estados Unidos, así como de soluciones de infraestructura con resultados sostenibles para Tijuana y San Diego.











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