“El Trompo representa mucho más que un museo; es una inversión permanente en el futuro de nuestra comunidad. Cada niño que descubre aquí una pasión por la ciencia, la tecnología, el arte o la innovación fortalece el desarrollo de Tijuana y de la región. Nuestro compromiso es seguir impulsando un espacio que inspire, forme ciudadanos críticos y mantenga viva la curiosidad que transforma vidas”, afirma Jorge Kuri Rojo, presidente del Consejo Directivo del Museo Interactivo Tijuana.

UNA HISTORIA QUE CRECE JUNTO CON TIJUANA
La evolución de El Trompo ha ido de la mano con el crecimiento de una ciudad fronteriza reconocida por su dinamismo, creatividad y diversidad. A lo largo de los años, el museo ha ampliado sus instalaciones, renovado sus experiencias interactivas y fortalecido alianzas con instituciones educativas, científicas y culturales que enriquecen constantemente su propuesta. Lejos de permanecer estático, El Trompo ha hecho de la innovación una filosofía permanente, adaptándose a las nuevas formas de aprender y a las necesidades de una generación que encuentra en la tecnología una herramienta para imaginar nuevos horizontes.

APRENDER HACIENDO: LA ESENCIA DEL MUSEO
La diferencia entre observar y vivir una experiencia es precisamente el sello que distingue a El Trompo. Cada sala invita a participar activamente, resolver desafíos, experimentar fenómenos científicos, explorar el arte desde la creatividad y comprender el mundo mediante el juego.
“Los niños llegan con una curiosidad innata y nosotros tenemos la enorme responsabilidad de alimentarla. Nuestro objetivo es que cada visita despierte preguntas, genere emociones y deje sembrada una inquietud que acompañe a los pequeños durante toda su vida. Cuando un niño descubre que puede crear, experimentar o resolver un reto por sí mismo, también descubre la confianza en sus propias capacidades”, comparte Rosario Ruiz Camacho, directora del Museo.
Esa filosofía convierte cada recorrido en una experiencia profundamente significativa para toda la familia. Mientras los más pequeños exploran nuevos conocimientos, jóvenes y adultos redescubren el placer de aprender, fortaleciendo vínculos a través de actividades compartidas.

CUANDO UNA VISITA CAMBIA UNA VIDA
Las mejores historias del museo no siempre aparecen en las exhibiciones, sino en quienes las recorren. Uno de esos recuerdos permanece especialmente vivo entre el equipo de El Trompo: un niño que llegó con una personalidad reservada encontró en una exhibición de robótica un universo completamente nuevo. Durante horas construyó, programó y perfeccionó su propio robot, hasta el punto de no querer abandonar el museo al finalizar el día. Aquella experiencia despertó una pasión que ni él mismo sabía que existía. Historias como esa son las que confirman que una simple visita puede convertirse en el inicio de una vocación.

INNOVACIÓN QUE INSPIRA NUEVAS GENERACIONES
Consciente de que el aprendizaje evoluciona constantemente, El Trompo incorpora experiencias que conectan con los intereses de las nuevas generaciones sin perder de vista el desarrollo de habilidades esenciales como la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Este año, el museo presentó una nueva sala inmersiva de realidad virtual y una exposición interactiva dedicada al fascinante mundo de la naturaleza, proyectos que reflejan su compromiso por integrar tecnología de vanguardia con contenidos educativos de alto valor. Detrás de cada iniciativa existe una estrecha colaboración con especialistas, científicos, artistas e instituciones nacionales e internacionales, consolidando una oferta cultural que permanece vigente y relevante.

UN REFERENTE CULTURAL PARA LA REGIÓN
En una ciudad reconocida por su intensa actividad artística y cultural, El Trompo ocupa un lugar privilegiado como uno de los principales espacios familiares de Baja California. Más allá de sus exhibiciones, el museo funciona como un punto de encuentro donde familias, escuelas y comunidad conviven alrededor del conocimiento, fortaleciendo el tejido social mediante experiencias compartidas que permanecen en la memoria de quienes las viven. Su impacto trasciende las salas de exhibición: inspira vocaciones científicas, promueve la creatividad, fomenta la colaboración y demuestra que el aprendizaje puede convertirse en una experiencia profundamente humana.
Porque al final, el mayor legado de El Trompo no son únicamente sus exposiciones, sino la certeza de que cada pregunta abre una nueva posibilidad, que cada descubrimiento fortalece la imaginación y que la educación continúa siendo la herramienta más poderosa para transformar el futuro.

En una ciudad que nunca deja de reinventarse, El Trompo permanece fiel a su misión: encender, en cada visitante, la chispa del conocimiento que acompañará toda una vida.

















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