Mucho antes de ser Gilda, Rita Hayworth fue Margarita Carmen Cansino.
Nació en Brooklyn en 1918, hija del bailarín español Eduardo Cansino y de Volga Hayworth, una artista que había formado parte de las Ziegfeld Follies. Creció dentro de una familia dedicada al espectáculo y comenzó a estudiar danza desde muy pequeña.

La danza no fue solamente una disciplina para ella: fue el camino que la llevó a los escenarios y, eventualmente, al cine.
Durante su adolescencia, Margarita acompañó a su padre como parte del acto familiar de los Cansino. Distintas biografías documentan sus presentaciones en clubes y escenarios de Tijuana, en una época en la que la frontera comenzaba a consolidarse como un destino de entretenimiento para el público estadounidense.

Y en ese paisaje apareció Agua Caliente.
La Tijuana que miraba hacia Hollywood
En 1928 abrió sus puertas el complejo turístico de Agua Caliente, ubicado a las afueras del entonces pequeño núcleo urbano de Tijuana. El proyecto combinaba hotel, casino, jardines, baños termales, espacios de entretenimiento y, posteriormente, un hipódromo.
Su ubicación fronteriza era parte de su atractivo: mientras en Estados Unidos avanzaba la Prohibición, Tijuana desarrollaba una industria turística construida alrededor del juego, los espectáculos y la vida nocturna.

Agua Caliente llegó a convertirse en un punto de encuentro para visitantes de California y figuras del mundo del espectáculo. El INAH señala que el complejo tuvo una estrecha relación con Hollywood y que por sus espacios pasaron personajes vinculados con la industria cinematográfica.
Entre los nombres asociados con aquel universo aparece Rita Hayworth.

Aunque para entonces todavía era Margarita Cansino, la joven bailarina formaba parte de una generación de artistas que encontraron en la frontera un escenario profesional antes de alcanzar la fama internacional.
De Margarita a Rita
Su transformación ocurriría algunos años después.
En la década de 1930, Cansino comenzó a trabajar en Hollywood. Inicialmente apareció en películas bajo su nombre de nacimiento, pero el estudio modificó progresivamente su imagen y en 1936 comenzó a utilizar el apellido Hayworth, tomado de su madre.
El cambio no fue solamente de nombre.
Hollywood convirtió a Margarita Cansino en Rita Hayworth: una nueva imagen, una nueva identidad artística y, finalmente, una de las grandes estrellas de la época dorada del cine estadounidense.

El reconocimiento internacional llegaría con películas como The Strawberry Blonde y, sobre todo, Gilda, estrenada en 1946.
Pero antes de las luces de Hollywood estuvieron los escenarios de la frontera.
El final de una era
La historia de Agua Caliente también tendría un giro decisivo.
En 1935, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, México decretó el cierre de los casinos y la prohibición de los juegos de azar. El complejo perdió así la actividad que había impulsado buena parte de su fama internacional.
Para entonces, la joven Cansino ya avanzaba hacia Hollywood.

El lugar que había representado una nueva idea de Tijuana comenzó a desaparecer, mientras la artista que había conocido aquellos escenarios se transformaba en una estrella mundial.
Hoy, el nombre de Rita Hayworth pertenece a la historia del cine. El de Agua Caliente, a la memoria urbana de Tijuana.

Y entre ambos queda una pequeña pero fascinante coincidencia: antes de convertirse en Rita Hayworth, Margarita Cansino fue parte de aquella frontera que aprendía a convertir el entretenimiento en una industria.
















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