Presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana (CANACO) en el año de su centenario, su historia no comienza en un consejo empresa- rial ni en una sala de juntas, comienza a los seis años de edad, limpiando vidrios, sacando basura y aprendiendo el valor de la responsabilidad en la casa de cambio de su padre.
“No aprendí primero a hacer negocios; aprendí primero a trabajar”, resume.

Esa filosofía continúa definiendo a un hombre que, más allá del empresario, se describe como un trabajador incansable, visionario, auténtico y profundamente comprometido con Tijuana.
UNA VIDA CONSTRUIDA DESDE EL TRABAJO
Nacido en Estados Unidos y criado completamente en Tijuana, Olivaldo Paz se considera tijuanense al cien por ciento. Mientras otros niños disfrutaban los fines de semana, él abría caja desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Aprendió el negocio cambiario cuando aún era un adolescente, convirtiéndose, como él mismo afirma con orgullo, en uno de los cajeros con mayor trayectoria detrás de una ventanilla en la ciudad.
Pero el verdadero aprendizaje no fue finan- ciero, fue entender que el trabajo sostiene familias, construye patrimonio y genera comunidad. Aquellas enseñanzas de su padre marcarían para siempre su visión empresarial y humana.
EL HONOR DE PRESIDIR LOS PRIMEROS 100 AÑOS
Presidir CANACO Tijuana durante su centenario representa, para Olivaldo Paz, mucho más que un cargo institucional, lo considera un regalo de Dios. Después de enfrentar momentos personales complejos y desafíos que pusieron a prueba su reputación y fortaleza, hoy reconoce este nombramiento como el mayor honor de su vida pública.
La emoción aparece naturalmente cuando habla del aniversario número cien de la institución.
“Ser la voz del comercio organizado es el honor más grande de mi vida”, expresa.

Y no lo dice desde el protagonismo, sino desde la conciencia del peso histórico que representa ocupar un lugar construido por generaciones de empresarios que hicieron crecer a Tijuana.
HABLAR CON CLARIDAD, AUNQUE INCOMODE
Quienes conocen a Olivaldo Paz saben que no acostumbra discursos diplomáticos, prefiere la verdad antes que la comodidad. Su liderazgo se caracteriza por señalar aquello que considera necesario mejorar, especialmente cuando se trata de la competitividad de la ciudad. Ha sido una voz constante en la defensa del turismo, denunciando prácticas que afectan la experiencia de quienes visitan Tijuana y promoviendo una ciudad más segura, amable y competitiva.
Su convicción es clara: “si Tijuana quiere atraer más visitantes e inversión, primero debe ofrecer confianza”, enfatiza. No basta con reducir tiempos de espera o impulsar campañas de promoción; la experiencia completa debe transmitir hospitalidad y respeto.
EL RETO DE CONSTRUIR UNA CIUDAD COMPETITIVA
Para Olivaldo Paz, el comercio no puede crecer aislado del gobierno. La relación entre autoridades y sector empresarial debe basarse en diálogo permanente, mesas de trabajo y visión compartida.
Desde su perspectiva, las cámaras empresariales no buscan sustituir las decisiones gubernamentales, sino aportar la experiencia de quienes viven diariamente la dinámica económica de la ciudad.
Escuchar al comerciante significa entender la realidad del mercado y entender esa realidad permite construir mejores políticas públicas.
LA FORMALIDAD COMO MOTOR DEL DESARROLLO
Uno de los temas que más impulsa durante su gestión es la formalización del comercio, no desde una visión punitiva, sino educativa. A través de CANACO Tijuana se han fortalecido programas de capacitación para emprendedores, asesorías legales, cursos de inteligencia artificial, actualización laboral y acompañamiento para pequeñas y medianas empresas. Su objetivo es sencillo, que quienes hoy venden desde redes sociales o mercados temporales encuentren herramientas para convertirse en empresas sólidas y sostenibles, porque, afirma, el crecimiento económico comienza cuando todos participan bajo las mismas reglas.
UNA FRONTERA LLENA DE OPORTUNIDADES
Pocas personas conocen la dinámica fronteriza como quien ha dedicado toda su vida al comercio cambiario, por ello, Olivaldo Paz sostiene que la mayor fortaleza de Tijuana continúa siendo su ubicación estratégica. Sin embargo, insiste en que esa ventaja sólo podrá aprovecharse plenamente cuando la ciudad fortalezca su imagen internacional y facilite el desarrollo económico para empresarios, inversionistas y visitantes. Visualiza una región donde el comercio entre Baja California y el sur de California funcione de manera más integrada, generando oportunidades para emprendedores de ambos lados de la frontera.
UNA VISIÓN HACIA EL FUTURO
Entre los proyectos más importantes de su administración destaca la creación de una ‘Ventanilla Única para Emprendedores’, iniciativa que busca conectar a empresarios mexicanos con cámaras de comercio hispanas del sur de California. El propósito es brindar acompañamiento a quienes desean exportar, internacionalizar sus productos o iniciar negocios binacionales.
Para Olivaldo Paz, el conocimiento debe compartirse y el crecimiento empresarial también.
EL EMPRESARIO DEL MAÑANA
Cuando se le pregunta cuáles serán las características del empresario del futuro, responde sin titubear, será una persona formal, honesta, preparada, capaz de trabajar en equipo y abierta a la innovación especialmente a la inteligencia artificial.
“Quien no aprenda a utilizar estas herramientas difícilmente podrá avanzar”, afirma.
EL LEGADO DE CIEN AÑOS
Al concluir la conversación, la emoción vuelve a aparecer, se le pide imaginar que tiene frente a él a todos los expresidentes que durante un siglo construyeron la historia de CANACO Tijuana, guarda unos segundos de silencio, respira y responde con humildad:
“voy a honrar su ejemplo”. En esa sencilla frase se resume el liderazgo de Olivaldo Paz.

Olivaldo Paz nos hace reflexionar que las grandes instituciones no solo se sostienen con edificios o estatutos, se sostienen con personas que entienden que servir también es una forma de construir ciudad.
















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