El lanzamiento mundial de la colección “Royal Pop”, resultado de la colaboración entre Swatch y Audemars Piguet, provocó cierres temporales de tiendas, cancelación de eventos y largas filas en distintas ciudades del mundo, debido a la alta concentración de personas que acudieron para adquirir alguna de las piezas.
Ante la situación registrada en diversas boutiques, Swatch emitió un posicionamiento dirigido a los seguidores de la colaboración AP x Swatch, en el que solicitó evitar acudir en grandes cantidades a las tiendas para garantizar la seguridad tanto de clientes como del personal.
“A todos nuestros queridos fans en todo el mundo de nuestra colaboración AP x Swatch, lanzada el 16 de mayo. Para garantizar la seguridad tanto de nuestros clientes como de nuestro personal en las tiendas Swatch, les pedimos amablemente que no acudan en grandes cantidades a nuestras tiendas para adquirir este producto”, indicó la compañía.

La firma también señaló que la colección “Royal Pop” permanecerá disponible durante varios meses y advirtió que, en algunos países, no podrán aceptarse filas superiores a 50 personas, además de que las ventas podrían suspenderse temporalmente si las condiciones de seguridad así lo requieren.






El fenómeno se presentó en ciudades como Londres, Liverpool y Manchester, donde las tiendas de Swatch suspendieron operaciones ante el aumento de asistentes y las aglomeraciones registradas desde la madrugada. Situaciones similares ocurrieron en Dubái y Bombay, donde algunos eventos de lanzamiento fueron cancelados por motivos de seguridad.
La colección está inspirada en el movimiento Pop Art de las décadas de 1950 y 1960, y retoma elementos característicos del modelo Royal Oak de Audemars Piguet, como el bisel octagonal y la textura Petite Tapisserie en la esfera, integrados en estructuras fabricadas con el material Bioceramic desarrollado por Swatch.
El lanzamiento incluyó ocho modelos de relojes de bolsillo modulares, disponibles en diferentes colores y configuraciones. Las piezas cuentan con caja de 40 milímetros y utilizan una variante manual del movimiento suizo SISTEM51, visible mediante fondo de cristal de zafiro e integrado con indicador de reserva de marcha.
Los modelos fueron distribuidos exclusivamente en alrededor de 200 boutiques seleccionadas a nivel mundial, bajo una política de venta limitada a un reloj por persona y por día.
El interés generado por la colección también impulsó de inmediato el mercado de reventa digital.
Aunque el precio oficial de los relojes oscila entre 400 y 420 dólares, plataformas especializadas comenzaron a registrar operaciones superiores a los 900 dólares por pieza pocas horas antes del inicio oficial de ventas. Algunas colecciones completas alcanzaron valores superiores a los 8 mil dólares.
La colaboración también abrió nuevamente el debate dentro de la comunidad internacional de coleccionistas de relojería de lujo, como ocurrió anteriormente con la línea MoonSwatch desarrollada por Swatch y Omega.
Mientras algunos consumidores celebran el acceso a diseños inspirados en piezas históricas de alta gama, otros coleccionistas han expresado inconformidad por considerar que este tipo de estrategias comerciales reduce la exclusividad asociada a modelos tradicionales de lujo.
Entre las reacciones públicas destacó la del rapero estadounidense DDG, quien manifestó su desacuerdo con la expansión masiva del diseño y aseguró que podría desprenderse de parte de su colección de relojes Audemars Piguet si los modelos de Swatch se vuelven demasiado comunes.

















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