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La música como alma de los destinos turísticos: experiencia, identidad y fidelización

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Por: Dr. Karim Chalita Rodríguez , presidente del Comité de Turismo y Convenciones de Tijuana

Más allá de la infraestructura turística, los atractivos de cada ciudad, la gastronomía típica de cada región, los paisajes, la cultura o los destinos de playa, en escenarios donde la competencia por atraer turistas es cada vez más intensa, existe un factor que, en muchas ocasiones, no se toma en cuenta ni se le da la verdadera importancia por el impacto que puede tener en la experiencia del visitante y, sobre todo, en su recomendación y en la posibilidad de que desee repetirla. 

Estamos hablando de la música. Conocida también como el lenguaje universal, independientemente del idioma o del país de origen, siempre marcará la diferencia en cada experiencia.

Es frecuente escuchar aquella que es ambiental en plazas comerciales; de igual manera, algunas ofrecen presentaciones en vivo, lo que genera un ambiente agradable para el visitante. 

Asimismo, en restaurantes temáticos es común escuchar alguna que sea acorde con el tipo de comida que ofrecen: un restaurante español reproducirá música española; uno italiano, música italiana, y así sucesivamente, logrando una conexión inmediata entre las emociones humanas y el entorno. 

También podemos mencionar los hoteles, que en sus eventos integran música ambiental tanto en formato digital como en vivo. Las cafeterías son otro rubro donde se utiliza, generalmente con ambientación sonora suave. Y así podríamos citar un sinnúmero de ejemplos.

Un aspecto importante es que los destinos utilizan la música regional para construir su identidad cultural. 

Así, en el estado de Jalisco, el mariachi está presente en restaurantes, eventos culturales y diversas manifestaciones. 

En Baja California, uno de los bailes típicos es el calabaceado, que combina la danza tradicional con música norteña y un estilo vaquero inspirado en la actividad ganadera de la región. Este movimiento se originó en la década de 1940 y se consolidó en los años cincuenta, destacando el acordeón como uno de sus instrumentos principales. 

Por su parte, en Chiapas, la marimba es un elemento fundamental de su identidad cultural, permitiendo al turista vivir la experiencia regional a través de su sonido. En Veracruz, el son jarocho y el danzón son claros ejemplos de su riqueza musical. El turista, al visitar un destino, busca vivir la esencia del lugar, y no hay mejor forma de lograrlo que a través de su música.

Desde el punto de vista del marketing, está demostrado que la música influye en el comportamiento del consumidor. Una música ambiental y tranquila tiende a prolongar el tiempo de estancia del visitante, incentivando un mayor consumo. Por otro lado, la que es en vivo o con ritmos más dinámicos favorece el consumo en bares y salones de baile, aumentando la compra de bebidas y alimentos.

Un fenómeno relevante es el llamado “anclaje emocional”, que ocurre cuando una experiencia positiva como una boda, una primera cita o un viaje familiar se asocia con un recuerdo agradable que permanece en la memoria. En este proceso, la música juega un papel fundamental, ya que actúa como un detonante emocional que facilita la evocación de esos momentos.

¿Quién no identifica la música que se escuchaba al inicio de cada carrera de galgos en el Hipódromo de Tijuana? ¿O la música característica de una fiesta taurina? Incluso la cinematografía influye en el deseo de visitar determinados destinos, ya que suele estar acompañada de composiciones musicales que generan un vínculo emocional con el espectador. Existen temas que, de manera inmediata, asociamos con lugares específicos.

No podemos dejar de lado los grandes eventos musicales, como conciertos de artistas reconocidos. Independientemente del género, cuando un destino promueve adecuadamente la presentación de un artista, grupo musical o incluso una obra teatral, las personas están dispuestas a viajar para vivir esa experiencia. 

En la región fronteriza de Tijuana, es común observar a visitantes del sur de California que acuden a eventos en Tijuana, Rosarito o el Valle de Guadalupe para ver a sus artistas favoritos. Ejemplos internacionales, como el festival Coachella en Estados Unidos, han logrado consolidarse como potentes motores de atracción turística.

La música, cuando es seleccionada de manera adecuada y coherente con el entorno y la ocasión, se convierte en una herramienta estratégica que influye directamente en la recomendación del destino y en la decisión del turista de regresar. 

Su capacidad para generar emociones, construir identidad y crear recuerdos la posiciona como un elemento clave en la experiencia turística. Por lo tanto, sigamos disfrutando de la música y de los recuerdos que ella nos trae.

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