Luego de que el Senado de la República recibiera formalmente el dictamen de la reforma para reducir la jornada laboral, el pasado 3 de diciembre, el análisis legislativo se ha centrado en un punto clave: cómo se aplicará, año por año, la disminución del tiempo de trabajo hasta llegar a una jornada de 40 horas semanales.
De acuerdo con el documento turnado al Senado, tras la iniciativa presentada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la reducción no será inmediata ni uniforme, sino progresiva.
En los hechos, durante el presente 2026 se mantendrá la jornada laboral vigente de 48 horas semanales. A partir de ahí, el ajuste se realizará de forma anual: en 2027 el límite se reducirá a 46 horas; en 2028 a 44 horas; en 2029 a 42 horas; y finalmente, en 2030, se establecerá la jornada de 40 horas semanales.
El dictamen precisa que este proceso de transición no podrá traducirse en una disminución de sueldos, salarios o prestaciones para las personas trabajadoras.
Asimismo, la reforma plantea modificaciones al artículo 123 de la Constitución para incorporar el nuevo límite de la jornada laboral, cuya entrada en vigor plena quedará sujeta al calendario previsto en la iniciativa.
En materia de descanso, el texto señala que por cada seis días de trabajo deberá otorgarse al menos un día de descanso con goce de salario, aunque no establece de manera expresa la obligatoriedad de dos días consecutivos, uno de los puntos que había generado mayor expectativa en el debate público.
Respecto al trabajo extraordinario, se mantiene el límite de hasta 12 horas adicionales por semana.
En caso de rebasar ese tope, los empleadores deberán cubrir un pago adicional equivalente al 200 por ciento del salario correspondiente a las horas de la jornada ordinaria.
















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