Por: Gustavo Morales, director editorial de BCTneus
La reorganización de los partidos políticos mexicanos de cara al proceso electoral de 2027 está en marcha, y mientras algunos debutan logotipos recién sacados de un diseñador gráfico aún en la universidad o lloran ante la falta de quien les tire esquina para salvar el registro, otros buscan consolidar sus ganancias anteriores y seguir avanzando.
Acción Nacional salió hace algunas semanas con una “renovación” que pareció más un desesperado grito al abismo, en el que su nuevo logo claramente busca emular un escudo, quizás pensando que apelar al consumidor casual de películas de superhéroes es una buena manera de atraer nuevos votantes, y en el cual su nuevo lema parece lo que en Estados Unidos se conoce como un “silbato de perro”: un guiño al sector de la ultraderecha que ya no confía en Acción Nacional como vehículo para sus ideas más conservadoras.
“Patria, familia y libertad” suena a algo que gritaría Javier Milei en uno de sus patéticos conciertos mientras cree que se ve como una estrella de rock, más que como el lema de un partido cuya única plataforma en los últimos ocho años ha sido estar en contra de todo lo que diga Morena.
En esta nueva configuración de Acción Nacional es claro que el gran perdedor es el PRI, pues la cantidad de veces que la dirigencia panista dejó en claro que el futuro de su partido está en solitario deja la puerta cerrada para cualquier intento de alianza futura, un augurio que también le cae mal a un Movimiento Ciudadano que buscaba alianzas estratégicas en estados donde no ha estado dando el ancho.
El PRI recibió doble golpe con el anuncio de Acción Nacional y el documental de N+ sobre el partido, pues en este último el mensaje fue claro: “o se va Alito o el partido no se levanta”.
El primer episodio, en especial, pone lado a lado escenas de las masivas asambleas nacionales del PRI en los años 70, con los pasillos vacíos de sus oficinas, hoy tapizados de fotografías de Alito, pero dejadas a morir por la militancia que cae cada día más.
Movimiento Ciudadano no sabe qué hacer con todos los triunfos que ha tenido y parece innegable que se encuentra sin alguien al frente del partido que pueda decirles el futuro, pues con un Dante Delgado cada vez más separado de la vida pública, y un Jorge Álvarez Máynez que no termina de cuajar como líder del partido, el movimiento naranja no tiene un camino claro hacia el futuro.
Y mientras la oposición busca nuevas formas de dar el mismo discurso por décima ocasión, Morena parece seguir con un paso firme.
Una vez que se termine 2025, la dirigencia nacional del partido tendrá que informar sobre la meta de afiliaciones que se pusieron a finales de 2024.
Si la meta se cumple, dejará muy bien parado al partido de cara a cualquier proceso electoral, colocando a Luisa María Alcalde con una figura renovada, que transmite confianza, un liderazgo de esos que desesperadamente necesita el partido por toda la república para mantener vivo el proyecto de la Cuarta Transformación en los corazones de los seguidores del partido.
Así que, mientras Morena elige entre pastel o pavo navideño, la oposición se encuentra entre la acción y la agonía; el problema es que, incluso cuando actúan, no saben hacer otra cosa más que meter la pata en un charco y culpar a todos los demás de su mala fortuna.
















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